AY DE ELLOS!

¡ AY DE ELLOS ! Por Jonathan Bravo
Hay gente mala que intenta mezclarse con el pueblo de Dios para así poder hacer realidad las malas intenciones de sus corazones. Generalmente, no nos estamos refiriendo a personas del estilo de los satanistas y brujos e incluso esos mismos; los que a sabiendas son ministros del diablo y que buscan entrar en las congregaciones para dañarlas y hacerlas desaparecer. Estos sí los hay. No obstante, nos estaremos refiriendo a todos aquellos que son miembros en las congregaciones cristianas, pues se creen cristianos pero son usados por el enemigo, porque en sus corazones, el diablo ha puesto su semilla. Estudiemos acerca de esa semilla de maldad, la cual se diversifica básicamente en tres maneras, muy bien definidas en la Palabra. Estas tres expresiones son la manifestación del corazón y la obra perversa de tres hombres diferentes que vivieron en diferentes épocas: Caín, Balaam y Coré. Veremos que esos mismos espíritus actúan en las tres o en alguna de las tres maneras mencionadas de proceder con maldad. Dios siempre nos habla a tiempo y nosotros si queremos vivir en su voluntad debemos cuidar atentamente nuestra vida.
Leamos en Judas: “Amados, por el gran deseo que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros para exhortaros a que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos, porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios y niegan a Dios, el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo… estos blasfeman de cuantas cosas no conocen; y en las que por naturaleza conocen, se corrompen como animales irracionales.” (Judas 3,4)
Y por favor leamos de una vez otras Escrituras:
Isaías 3:9-11
“Pues Jerusalén ha tropezado y Judá ha caído, porque su lengua y sus obras están contra el SEÑOR, rebelándose contra su gloriosa presencia. La expresión de su rostro testifica contra ellos, y como Sodoma publican su pecado; no lo encubren.
¡Ay de ellos!
porque han traído mal sobre sí mismos. Decid a los justos que les irá bien,
porque el fruto de sus obras comerán. ¡Ay del impío! Le irá mal, porque lo que él merece se le hará.”

“¡Ay de ellos, pues de mí se han alejado! Sobre ellos vendrá la destrucción, porque contra mí se han rebelado; yo los redimiría, pero ellos hablan mentiras contra mí. Y no claman a mí de corazón cuando gimen en sus lechos; por el trigo y el mosto se reunen, y se alejan de mí. Aunque yo adiestré y fortalecí sus brazos, traman el mal contra mí. Se vuelven, pero no hacia lo alto, son como un arco engañoso. Sus príncipes caerán a espada por la insolencia de sus lenguas; esto será su escarnio en la tierra de Egipto.” Oseas 7:13-16
Judas 11-13
"¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín, y se lanzaron por lucro en el error de Balaam, y perecieron en la contradicción de Coré. Estos son manchas en vuestros ágapes, que comiendo impúdicamente con vosotros se apacientan a sí mismos; nubes sin agua, llevadas de acá para allá por los vientos; árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados; fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza; estrellas errantes, para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas."
SEGUIR EL CAMINO DE CAIN (Génesis. 4:1-16).
Caín significa adquisición, cuando él nació dijo Adán; "Por voluntad de Jehová he adquirido varón". Sus padres tal vez esperaban que su hijo primogénito fuera un hijo especial, pero pronto su esperanza se volvió una pesadilla, y su armonía en odio. La Biblia nos amonesta a que no sigamos el camino de Caín, y advierte a los que ya lo siguieron: Judas 11; "¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín." Así como Caín decidió, o escogió qué camino seguir, también nosotros lo escogeremos. ¿Cuáles fueron las decisiones de Caín?
Caín escogió ofrecer a Dios una adoración vana; Génesis 4:3-5 ¡Ofrendó para Sí mismo! Él no ofreció a Dios su ofrenda con fe, no hizo ningún esfuerzo en agradar a Dios. Hebreos 11:4; "Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín....." Caín no tenía la fe para entender que lo que uno le ofrece a Dios, debe ser a la manera de Dios y de lo mejor, ofreció algo que se le ocurrió en comparación a la ofrenda de Abel. Por eso Dios no miró con respeto, ni con agrado a Caín y a su ofrenda; (Génesis 4:5-7). La ofrenda de Caín reflejó su falta de fe en Dios, tratar de adorar a Dios sin fe, es en vano: Hebreos 11:6; "Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan."
Caín decidió aumentar su pecado; Génesis 4:5-8. Caín se enojó con Dios porque no miró con agrado su ofrenda, debía haberse enojado con él mismo por su infidelidad e hipocresía, y por haber menospreciado aquella oportunidad. Decayó su semblante y se enojo tanto que le dijo a su hermano Abel; "Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató." La muerte de Abel en manos de su hermano Caín refleja el poder de la envidia, los celos, el egoísmo, la ambición y que las obras de Caín eran malas: 1 Juan. 3:12; "No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas." Dijo Salomón: "El que fácilmente se enoja hará locuras." Dijo Pablo; “Airaos pero no pequéis, no se ponga el sol sobre vuestro enojo”. Efesios 4:26. Nadie nos obliga a pecar, es algo que como Caín, uno escoge, decide hacerlo: Génesis 4:7; "Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado (y el castigo) está a la puerta; y te asecha, pero tú debes dominarlo."
Caín decidió, escogió mentir a Dios; Génesis 4:9. Le preguntó Dios a Caín, ¿dónde está tu hermano Abel? Y Caín dijo, “no sé”, él lo sabía bien, tuvo la insolencia de negarlo y decir, ¿soy yo acaso guarda de mi hermano? Él trató de engañar a Dios, y contender con Él, en lugar de aceptar su culpa. Romanos 9:20; "Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así?" Ananías y Safira también trataron, pero tampoco pudieron; (Hechos 5:1-11). ¿Tratamos nosotros de engañar a Dios? Sí, y contendemos y le mentimos. Cuando proclamamos que somos sus hijos, pero le adoramos como Caín, sin fe y siguiendo nuestros conceptos, o maneras, no como Dios quiere; (Génesis 4:3-7). Cuando proclamamos que amamos a Dios, pero aborrecemos al hermano: 1 Juan 4:20; "Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien ha visto.?" Cuando ofrendamos menos de lo que Dios nos ha prosperado; (1 Corintios 16:2). Cuando decimos que tenemos comunión con Dios, pero andamos en tinieblas, cuando nos guiamos por las reglas del mundo y no por las de Dios; (1 Juan 1:5-6). Cuando decimos conocer a Dios y no guardamos sus mandamientos (1 Juan. 2:3-5) Cuando procuramos que otros aprueben lo que hacemos “para Dios” y si no somos aprobados por los demás, nos enfurecemos. Es usted enojón o es un SS? (SS = Servidores con Sonrisa)
Caín decidió irse de la presencia de Dios; Génesis 4:16. En lugar de buscar el arrepentimiento, Caín escogió mejor seguir el pecado. Es mejor buscar el arrepentimiento, si no, volveremos a ser esclavos del pecado: Romanos 6:12; "No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias." El diablo nos anda rodeando como león rugiente; (1 Pedro 5:8). Sí servimos al pecado, servimos al diablo, es lo que él quiere pero iremos junto con él a la condenación. La vida de Caín no fue buena, ni bonita, ni agradable.

Dios lo maldijo por haber matado a Abel: Génesis 4:11; "Ahora, pues, maldito seas tú de la tierra, que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano." ¿Qué significó para Caín ser maldecido por Dios? Dos cosas que él esperaba de la tierra se le negarían, una era prosperidad del fruto de la tierra, y la otra un lugar para vivir. Cómo agricultor Caín no prosperaría: Génesis 4:12-13; "Cuando labres la tierra, no te volverá a dar su fuerza...”. Y sería “errante y extranjero serás en la tierra." Caín dijo; “Grande es mi castigo para soportarlo”. Él no se lo imaginaba. Dios pudo haber vengado inmediatamente la sangre de Abel matando a Caín con un rayo del cielo, o enviando a un ángel con una espada. Pero prefirió usar la tierra para castigarlo. Lo mismo hizo Dios con Adán, donde ellos pusieron su corazón, allí encontraron su castigo. Dijo Salomón; “el camino de los transgresores, es duro”. (Proverbios 13:15) La vida de Caín fue miserable, llena de remordimiento, su conciencia le recordaría toda la vida el crimen que él había cometido, no uno común, sino uno horrible. La señal que Dios puso sobre Caín no se puede determinar cuál, o qué era, lo que sí podemos decir es que el pecado es la maldición más horrible del ser humano, sufrirá las consecuencias en esta vida, y en la eternidad; “La paga del pecado es la muerte”. Dios no iba a permitir que nadie matara a Caín, le puso una señal para que se distinguiera de los demás hombres, y para enseñarle al mundo que Caín había matado a su hermano. Notemos lo que dijo David de sus enemigos; “El Dios de mi misericordia irá delante de mí; Dios hará que vea en mis enemigos mi deseo. No los mates, para que mi pueblo no olvide; Dispérsalos con tu poder, y abátelos, Oh Jehová, escudo nuestro. Por el pecado de su boca, por la palabra de sus labios, Sean ellos presos en su soberbia, Y por la maldición y mentira que profieren. Acábalos con furor, acábalos, para que no sean; Y sépase que Dios gobierna en Jacob Hasta los fines de la tierra. Vuelvan, pues, a la tarde, y ladren como perros, Y rodeen la ciudad. Anden ellos errantes para hallar qué comer; Y si no se sacian, pasen la noche quejándose.” (Salmo 59:10-15). Al irse Caín de la presencia de Dios, él renunció a la comunión con Dios. Caín pudo haberse arrepentido, pero en lugar de hacer eso. Se enojó con Dios y muy indignado desafió a Dios por que El Señor amó más a Abel que a él: “Dios miró con agrado a Abel y a la ofrenda suya, pero a Caín no.”. Caín se enojó también con su hermano Abel y lo mato, por haber decidido hacer estas cosas, por causa del pecado, Caín perdió la comunión con Dios. ¿Va a dejar usted que el pecado le robe la comunión con Dios? El pecado es lo que hace, destruye la comunión con nuestro Dios: Isaías 59:1-2; "He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír." Caín fue un hombre que no tenía fe, que no conocía a Dios, tuvo la oportunidad de adorar haciendo la voluntad de Dios. Él Señor puso delante de Caín la bendición y la maldición, la vida y la muerte, y él escogió lo que quería. ¿Qué es lo que usted escogerá? Cuándo viene y adora a Dios, ¿cómo mirará Dios su adoración? Así como Caín decidió, o escogió qué camino seguir, también nosotros lo escogeremos, ¿cuál será su decisión. ¿Ya obedeció usted el evangelio? Porque no lo hace hoy. ¿Está usted bien con Dios? Por qué no viene a buscar otra vez la comunión con El? Él le espera dispuesto a perdonarle todos sus pecados, sí usted se arrepiente de andar vagando en el camino de Caín.

LANZARSE AL ERROR DE BALAAM. (Números 22, 23, 24, 25, 31)
A primera vista pareciera que la historia de Balaam, no tuviera ninguna relevancia para los cristianos de hoy. Sin embargo, los escritores del Nuevo Testamento hacen mención de Balaam en tres pasajes diferentes, siempre en tono de advertencia. Por lo tanto, es evidente que el relato de su vida encierra lecciones importantes para los creyentes. Balaam es un personaje curioso, que intriga al lector; es una combinación inexplicable de dones espirituales sobrenaturales y carácter corrupto (hasta su burra habló en lenguas) Es importante notar que en la iglesia actual, vemos un número cada vez mayor de ministerios que, al igual que Balaam, tienen una combinación de dones espirituales y carácter corrupto. Al inicio de la historia de Balaam ya Israel acampaba en la frontera de Canaán. Su presencia inspiraba temor a Balac, el rey de Moab, cuyo territorio lindaba con el campamento de los israelitas. Aparentemente, veía a los israelitas como una amenaza para su reino, aunque no habían hecho nada que justificara su temor. Ya que se sentía incapaz de enfrentarse militarmente con Israel, Balac decidió combatirlos usando armas espirituales. Envió a algunos de sus príncipes, con el pago por la adivinación en sus manos, para llamar a Balaam con el fin de que éste viniera a maldecir a Israel. Como “adivino” (agorero o sortílego), Balaam tenía la reputación de pronunciar bendiciones o maldiciones que obraban con suma eficacia para bien o para mal.
Balaam era de Petor en Mesopotamia. No era israelita. Sin embargo, tenía un conocimiento personal directo del único Dios verdadero. Cuando Balac le pidió que maldijera a Israel, Balaam contestó: “No puedo traspasar la palabra de Jehová mi Dios”. En español, “Jehová mi Dios”, es la traducción aceptada del nombre de Dios en hebreo, que se traduce “Jehová” o bien “Yahvé”. Al dirigirse a Dios, Balaam usaba Su nombre y lo llamaba “mi Dios”.
Cuando los mensajeros de Balac llegaron, Dios le dijo a Balaam que no fuera con ellos y que no
maldijera a Israel (Numeros 22:12). Balac respondió enviando un mayor número de príncipes honorables con la promesa de una recompensa aun mayor. Esta vez, el Señor le dio permiso a Balaam para ir, bajo una condición: “si vinieren para llamarte estos hombres” (Números 22:20).
No obstante, él fue, y su desobediencia provocó la ira del Señor, quien se le opuso durante su viaje, y casi lo mató. Al final, sin embargo, el Señor le permitió ir, pero estableció la siguiente condición: “Pero hablarás sólo la palabra que yo te diga” (Números 22:35, Biblia de las Américas). Balac recibió complacido a Balaam e hizo un sin fín de preparativos para que maldijera a Israel. Pero cada vez el resultado fue exactamente opuesto. En total, Balaam pronunció cuatro profecías que figuran entre las revelaciones bíblicas más hermosas y que mejor expresan el compromiso irrevocable de Dios para bendecir a Israel. Frustrado por Dios en su intento de maldecir a Israel, Balaam propuso contra ellos una estrategia diferente (véase Números 31:16). Si las mujeres moabitas pudieran incitar a los israelitas a la idolatría y la inmoralidad, no sería necesario maldecirlos. Dios mismo traería juicio sobre ellos. La segunda estrategia de Balaam tuvo éxito, y 24.000 israelitas perecieron bajo el juicio de Dios (Números 25:1–9). En todo esto, Balaam demostró la más asombrosa astucia. En más de una ocasión, Dios le había prohibido de manera explícita maldecir a Israel. Mediante una revelación sobrenatural, había declarado cuatro veces el propósito inmutable de Dios de bendecir a Israel y juzgar a sus enemigos. Sin embargo, él persistió obstinadamente en ayudar a Balac, el enemigo de Israel, y en maquinar la destrucción de Israel. Indudablemente, resultaba apropiado que él pereciera en el mismo juicio que los demás enemigos de Israel, ejecutado por los israelitas junto con los reyes de Madián (Números 31:8).

Esto nos lleva a preguntarnos: ¿Qué motivo pudiera ser tan apremiante como para hacer que Balaam obrara de una manera completamente contraria a la revelación que había recibido de Dios, acarreando así su propia destrucción? Dos escritores del Nuevo Testamento dan una respuesta clara y específica a esta pregunta. Hablando de falsos maestros en la iglesia, Pedro dice: “Han dejado el camino recto, y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor, el cual amó el premio de la maldad .” (2 Pedro 2:15). Asimismo Judas, hablando de los falsos maestros, dice: “Se lanzaron por lucro en el error de Balaam . . .” (Judas 11). La respuesta es clara. Balaam fue tentado al punto de su destrucción por amor al dinero. Por esta razón, estuvo dispuesto a prostituir sus extraordinarios dones espirituales. Además, probablemente se sintió halagado por las atenciones del rey Balac y sus príncipes. El amor al dinero va estrechamente ligado al deseo de popularidad y de poder. Todos estos malos deseos brotan de un mismo suelo: el orgullo. (Hubo otro brujo samaritano en el NT interesado, pero este ofreció dinero para tener el poder de Dios. Su nombre fue Simón y los que quieren un ministerio así, les llaman los de la “Simonía” Hechos 8:9-24).

Lo que aprendemos de Balaam.
Hay tres lecciones importantes que debemos aprender de la historia de Balaam.

Primera lección
El Dios Todopoderoso ha hecho un compromiso irrevocable de establecer al pueblo judío como pueblo Suyo para siempre. No hay potestad en el universo, ya sea humano o satánico, que pueda anular este compromiso. Los judíos han sido infieles a Dios muchas veces, y Él los ha juzgado con severidad, pero la infidelidad de ellos nunca podrá invalidar la fidelidad de Dios. Es importante entender que la iniciativa en cuanto a esto procede de Dios, y no de los hombres. Los judíos no escogieron a Dios; Él los escogió a ellos. En Números 24:9, la profecía de Balaam revela un factor decisivo en el destino de hombres y naciones. Hablando a Israel, Balaam dice: “Benditos los que te bendijeren, Y malditos los que te maldijeren”. Tanto individuos como naciones determinan su destino—a menudo sin darse cuenta—por su actitud hacia el pueblo de Israel. Los que lo bendicen son benditos, y los que lo maldicen son malditos.

Segunda lección
Una de las armas más poderosas y de mayor éxito que usa Satanás contra nosotros es el amor al dinero. Ha sido así desde los primeros días del cristianismo hasta hoy. Un ministerio que va acompañado de señales sobrenaturales excepcionales, particularmente milagros de salvación y sanidad, casi siempre puede llegar a convertirse en una vía para ganar dinero. En 2 Corintios 2:17, Pablo establece un contraste entre su ministerio y el de muchos de sus contemporáneos: “Pues no somos como muchos, que comercian con la palabra de Dios” (Biblia de las Américas). Aun en la época de Pablo, ¡muchos cristianos estaban usando su ministerio para ganar dinero! El dinero en sí no es malo. El ser rico no es necesariamente pecado. En sí mismo, el dinero no es ni bueno ni malo. Se puede usar para bien o para mal. Sin embargo, cuando empezamos a amar el dinero, caemos en la trampa de Satanás. En 1 Timoteo 6:9-10, Pablo usa un lenguaje muy serio para prevenirnos contra esto: Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. En mi propio ministerio, he enseñado a menudo acerca del plan de Dios para prosperar a los creyentes que están comprometidos a ejecutar los propósitos del reino de Dios. En mi mente tengo una imagen de los creyentes que han sucumbido ante el amor al dinero como si fueran personas que han tomado un puñal afilado y envenenado y se lo han clavado en su propia carne. Esto fue indudablemente lo que hizo Balaam.

Tercera lección
Tenemos que entender la diferencia entre los dones espirituales y el fruto espiritual. Los dones representan habilidad, mientras que el fruto representa carácter. Un don se manifiesta mediante una sola impartición breve, pero el fruto surge como resultado de un lento proceso de desarrollo. El recibir un don espiritual no cambia en sí el carácter de una persona. Si la persona era orgullosa, poco confiable o mentirosa antes de recibir un don espiritual, todavía lo será después de recibirlo. Sin embargo, el hecho de recibir un don tal aumenta la responsabilidad de esa persona, ya que a su vez aumenta la influencia que ésta puede ejercer sobre otros. Al recibir dones, también podemos ser tentados a ver el “éxito” en la vida cristiana en términos del uso de los dones espirituales y no del desarrollo de un carácter de Cristo. mientras más dones recibe una persona, más debe ocuparse en cultivar el fruto espiritual. “Por sus frutos (No dijo por sus dones) Los conoceréis” Cuando pasemos del tiempo a la eternidad, dejaremos atrás nuestros dones; sin embargo, nuestro carácter quedará con nosotros para siempre.
La oración que hizo Balaam evidencia su claro entendimiento del fin que les espera a los justos. “Muera yo la muerte de los rectos, y sea mi fin como el suyo”. (Números 23:10) Sin embargo, la oración de Balaam no fue contestada. Fue ejecutado cuando Dios juzgó a los moabitas, cuyo dinero lo había tentado a ponerse en contra de Dios. El fin de Balaam es una demostración clara de la enseñanza de Jesús en Mateo 7:21–23: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mi, hacedores de maldad”. En pocas palabras, no hay sustituto alguno para la obediencia a Dios. Solo la obediencia nos asegura un lugar en el cielo. También Jesús habló así al dirigirse a los escribas y fariseos de su tiempo: ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. 28Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad. (Mateo 23: 27, 28)
PERECER EN LA CONTRADICCION DE CORE. (Números 16: 1-35).
¡Ay de ellos!, porque han seguido el camino de Caín, se lanzaron por lucro en el error de Balaam y perecieron en la contradicción de Coré: La historia se remonta a los tiempos de Israel en el desierto. Veámoslo: “Coré hijo de Izhar hijo de Coat hijo de Leví, con Datán y Abiram hijos de Eliab, y On hijo de Pelet, descendientes de Rubén, tomaron gente y se levantaron contra Moisés con doscientos cincuenta hombres de los hijos de Israel, príncipes de la congregación, miembros del consejo, hombres de renombre. Se juntaron contra Moisés y Aarón, y les dijeron:—¡Basta ya de vosotros! Toda la congregación, todos ellos son santos y en medio de ellos está Jehová. [tenía razón, pero la contradicción está en lo que sigue] ¿Por qué, pues, os levantais vosotros sobre la congregación de Jehová?” (Números 16: 1-3). Sabemos que a causa de la rebelión abierta por parte de estas gentes que se creían en el derecho de mandar en vez de Moisés y Aarón, Dios hizo que la tierra se abriera y que fueran tragados todos vivos (Números 16: 27-35).
Volviendo a Judas, leemos acerca de los divisionarios: Estos son manchas en vuestros ágapes, que comiendo impúdicamente con vosotros se apacientan a sí mismos. …nubes sin agua, llevadas de acá para allá por los vientos; árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados. (12) fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza… (13) Estos son murmuradores, querellosos, que andan según sus propios deseos, cuya boca habla cosas infladas, adulando a las personas para sacar provecho. (16)
Estos párrafos nos hablan del carácter de los que siguen el espíritu de división. Veámoslo más de cerca: Son egocéntricos: (12) Se apacientan a sí mismos; es decir, buscan su propio provecho y satisfacción a expensas de los demás. Ellos son antes que los demás. Son amadores de los deleites más que de Dios (2 Timoteo 3: 4b). Mire la siguiente lista:
1. No tienen buen fruto: (12) Aunque aparentan ser algo en el Señor, en realidad son sin fruto, como nubes que no transportan agua, o como árboles muertos.
2. Son implacables, intemperantes, iracundos: (13) Judas los compara con las fieras ondas del mar. Aunque tienen apariencia de bondad y de benignidad, en un momento dado sacan a flote lo que realmente son cuando algo les contraria: verdadera ira y maledicencia.
3. Son murmuradores: (16) Muchos de ellos lo son de forma muy sutil, casi imperceptible, pero dejan el puñal clavado con su lengua.
4. Son querellosos: (16) Nunca dan su brazo a torcer. Siempre han de salirse con la suya y siempre están dispuestos a polemizar. Su rebeldía les lleva a ser así. Son contenciosos por naturaleza. (La carne no crucificada. Ver Santiago 4)
5. Andan según sus propios deseos: (16). No es el hacer la voluntad de Dios lo que les dirige en la vida, sino el satisfacer sus propias ambiciones, deseos y metas, aun pretendiendo servir a Dios.
6. Hablan cosas infladas: Son muy dogmáticos, drásticos y arrogantes a la hora de exponer sus razones. Ellos siempre conocen y saben lo mejor y siempre tienen el mejor consejo (a veces pueden disimular, guardando las apariencias).
7. Son aduladores: Son manipuladores por excelencia. Saben cómo comportarse y qué decir y cuándo con el fin de sacar de las personas el mejor provecho. Son muy lisonjeros la boca lisonjera hace resbalar. (Prov. 26:28b). Su lisonja es simple manipulación para sacar algo de las personas a las que adulan.
“De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él.” (1:14)
En cuanto a nosotros mismos: ¿Cuánto del camino de Caín puede haber en nuestra vida? ¿Estaremos sirviendo a Dios porque le amamos como Abel, o porque sabemos que tenemos que hacerlo, y como nos parezca?
¿Qué lugar ocupa el dinero en nuestro corazón? ¿Ocupa un lugar que no debería? ¿Podemos decir como Pablo: Por amor a Cristo lo tengo todo por basura?
¿Creemos que tenemos derecho a ocupar un lugar en el ministerio, a la manera como los de Coré?
Los que conocen La Voluntad de Dios y por alguna de estas cosas tropiezan, se desvían y se pierden, es porque han enloquecido o porque prefieren la ganancia y la gloria de este mundo. No entrarán al Reino. ¡Ay de ellos!