"BETHEL"

BETHEL
Por: Jonathan Bravo
Cita Bíblica Génesis 35:1-3

“Dijo Dios a Jacob: Levántate y sube a Bethel, y quédate allí; y haz allí un altar al Dios que te apareció cuando huías de tu hermano Esaú. Entonces Jacob dijo a su familia y a todos los que con él estaban: Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros, y limpiaos, y mudad vuestros vestidos. Y levantémonos, y subamos a Bethel; y haré allí altar al Dios que me respondió en el día de mi angustia, y ha estado conmigo en el camino que he andado.”
Las torres y especialmente las pirámides son la proyección del deseo humano de llegar al cielo, de alcanzar y recuperar una posición. Desde la antigua Babilonia hasta las modernas Manhattan y Dubái, pasando por Egipto, la Riviera Maya, Tula y Teotihuacán en México, pasando por Perú y por tantos sitios sobre la faz del planeta que agrupan una colección de algo así como 10 000 pirámides muy bien identificadas del mundo antiguo. Mira la siguiente tabla que me encontré en san internet:
Pirámides egipcias: Saqqara y el valle de Giza
Pirámides nubias en Meroe, Sudán
Pirámides aztecas en México: pirámide del Sol en Teotihuacan y pirámide de Cholula
Pirámides mayas: Mayacán en México y Tikal en Guatemala
Ciudad inca de Machu Picchu, en Perú
Zigurat de Ur en Irak
Pirámide de Zangkunchong - China
Restos sumergidos de Yonaguni - Japón
La pirámide de Hellenikon - Grecia
Pirámide de Fallicon - Francia
Las pirámides de Guimar – Tenerife
¿Y qué tienen que ver las pirámides y las torres con El Mensaje de hoy? Pues que todas le quedan muy chiquitas a Una Escalera que por iniciativa de Dios, conecta El Cielo con La Tierra.
Lo que les competiré hoy no es más que un comentario acerca de episodios muy importantes en la vida de Jacob el patriarca de la nación de Israel. Dichos episodios son los mismos que un cristiano debe pasar en su caminar con Dios. Las experiencias que cada uno tiene durante su vida son incomprensibles para uno mismo, pero cuando Dios está en el asunto y cuando estamos perfilados a cumplir con sus propósitos, suceden esas cosas, como dije, incomprensibles, pero que se conectarán perfectamente y que sólo mirando la obra completa, quedaremos maravillados de lo que Dios es capaz de hacer con lo que pensábamos que no tenía sentido. Le invito a recorrer esa ruta de la vida de Jacob y especialmente ese lugar clave que podría ser el secreto, sin lugar a dudas, de una trasformación completa de nuestra manera de ser.
“Y llegó a un cierto lugar, y durmió allí, porque ya el sol se había puesto; y tomó de las piedras de aquel paraje y puso a su cabecera, y se acostó en aquel lugar.
Y soñó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella.
Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia.
Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente.
He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho.
Y despertó Jacob de su sueño, y dijo: Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía.
Y tuvo miedo, y dijo: ¡Cuán terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo.
Y se levantó Jacob de mañana, y tomó la piedra que había puesto de cabecera, y la alzó por señal, y derramó aceite encima de ella.
Y llamó el nombre de aquel lugar Bet-el, aunque Luz era el nombre de la ciudad primero.
E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir,
y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios.
Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.” Génesis 28:11-22
Sólo hemos leído dos Pasajes de La Escritura y parece que no podemos continuar. Se nos acaba el tiempo. Pero es que ¿cuántas veces usted se ha sentido “Ese Jacob”? Usted no es “El Esaú” quien descarta a Dios, usted toma en cuenta a Dios, sabe que Allí está pero aun así no ve claro. Dios le indica entonces regresar al lugar donde usted tuvo su primer encuentro con Él.
Dios es quien le impulsa. Para muchos “BETHEL” significará volver a Dios, para otros es profundizar su relación con El Señor, en ambos casos es tener conciencia de Su Presencia. Pero ¿Qué es tener La Presencia de Dios? Muchos creen que es sentir ganas de llorar en una reunión, sentir calor en el cuerpo, caerse, hablar en lenguas o estremecerse. Yo no voy a negarles ninguna de estas manifestaciones, porque entre tanto show hay algunas cosas autenticas, pero lo que El Señor me da para decirles es que es mucho más que la famosa “experiencia religiosa” ¡Eso no es Bíblico! Mire, si usted dice que siente bonito, que siente algo en la reunión, pero eso le dura 5 minutos y el resto de la semana vive mundano, hace lo que le viene en gana y ni consulta a Dios para nada, no se somete al Espíritu Santo, ni renuncia a sus pecados y vicios, por supuesto no ajusta su vida al diseño de Dios mostrado en Su Palabra, entonces usted solo se emocionó y su realidad es que está ignorando a Dios.
¿Qué es tener La Presencia de Dios? ¡Eso mismo! ¡Que hay alguien parado junto a usted! ¡Que hay alguien más a su lado aunque parezca que usted está solo! ¡Que 24/7, 24/365, cada segundo, alguien está allí, juntito a usted! ¡¿Eso es, lo entiende ahora?! ¿Quién aquí tiene de verdad El Anhelo por Su Presencia?
¿Cuántos se han enterado de personas que olvidan a sus bebés en el automóvil en pleno verano? Hasta se llevan estadísticas en los noticieros. Uno dice, “No entiendo cómo alguien puede olvidarse de algo así” lo que sucede es que no tienen conciencia de la presencia de ese pequeño y por falta de esa conciencia suceden las horribles tragedias. También yo he hablado con personas que extrañan y añoran a alguien, un hijo, hija, marido, esposa, madre, padre, y dicen “¡cómo quisiera abrazarlo, tocarlo, decirle cuanto lo amo, pero no está!” La ausencia duele. ¡Posiblemente cuando tuvo la oportunidad no lo hizo, le ignoró y ahora tiene los brazos vacios! Ya sé que estos son solo ejemplos muy emocionales, pero nos aclaran el punto.
Cuando usted recibe una visita, sus suegros o llegan los Pastores, usted tiene que considerar y modificar muchas cosas ¿o no? Tiene qué considerar espacios, tiempos y horarios hasta para bañarse porque allí está la fila, comida (más sabrosa), y hasta arreglamos y limpiamos la casa, ¿verdad? ¿Y qué pasa con los modales, cómo es el comportamiento aunque haya mucha confianza? ¿Y qué con Dios? Si El Está y Va con nosotros, ¿Quién manda, si, quien dirige? Si El está presente, ¿Cómo es nuestra vida? ¿Vamos a pecar? ¿Cómo hablaremos? ¿Qué haremos y que no? ¡Él conoce todo de nosotros: Palabras, pensamientos, actitudes, todo!
“Oíd, los que estáis lejos, lo que he hecho; y vosotros los que estáis cerca, conoced mi poder. Los pecadores se asombraron en Sion, espanto sobrecogió a los hipócritas. ¿Quién de nosotros morará con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternas? El que camina en justicia y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de violencias, el que sacude sus manos para no recibir cohecho, el que tapa sus oídos para no oír propuestas sanguinarias; el que cierra sus ojos para no ver cosa mala;
éste habitará en las alturas; fortaleza de rocas será su lugar de refugio; se le dará su pan, y sus aguas serán seguras. Tus ojos verán al Rey en su hermosura; verán la tierra que está lejos.” Isaías 33:13-17
Miremos por favor La Palabra que se les da justo a los descendientes de ese Jacob, y hoy es para nosotros. ¿Amén?: Deuteronomio 5
“Llamó Moisés a todo Israel y les dijo: Oye, Israel, los estatutos y decretos que yo pronuncio hoy en vuestros oídos; aprendedlos, y guardadlos, para ponerlos por obra. Jehová nuestro Dios hizo pacto con nosotros en Horeb. No con nuestros padres hizo Jehová este pacto, sino con nosotros todos los que estamos aquí hoy vivos. Cara a cara habló Jehová con vosotros en el monte de en medio del fuego.
Yo estaba entonces entre Jehová y vosotros, para declararos la palabra de Jehová; porque vosotros tuvisteis temor del fuego, y no subisteis al monte. Dijo: Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de tierra de Egipto, de casa de servidumbre.
No tendrás dioses ajenos delante de mí. No harás para ti escultura, ni imagen alguna de cosa que está arriba en los cielos, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas ni las servirás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y que hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos. No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque Jehová no dará por inocente al que tome su nombre en vano. Guardarás el día de reposo para santificarlo, como Jehová tu Dios te ha mandado. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo a Jehová tu Dios; ninguna obra harás tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ningún animal tuyo, ni el extranjero que está dentro de tus puertas, para que descanse tu siervo y tu sierva como tú. Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que Jehová tu Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido; por lo cual Jehová tu Dios te ha mandado que guardes el día de reposo. Honra a tu padre y a tu madre, como Jehová tu Dios te ha mandado, para que sean prolongados tus días, y para que te vaya bien sobre la tierra que Jehová tu Dios te da. No matarás. No cometerás adulterio.
No hurtarás. No dirás falso testimonio contra tu prójimo. No codiciarás la mujer de tu prójimo, ni desearás la casa de tu prójimo, ni su tierra, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo. Estas palabras habló Jehová a toda vuestra congregación en el monte, de en medio del fuego, de la nube y de la oscuridad, a gran voz; y no añadió más. Y las escribió en dos tablas de piedra, las cuales me dio a mí. Y aconteció que cuando vosotros oísteis la voz de en medio de las tinieblas, y visteis al monte que ardía en fuego, vinisteis a mí, todos los príncipes de vuestras tribus, y vuestros ancianos, y dijisteis: He aquí Jehová nuestro Dios nos ha mostrado su gloria y su grandeza, y hemos oído su voz de en medio del fuego; hoy hemos visto que Jehová habla al hombre, y éste aún vive. Ahora, pues, ¿por qué vamos a morir? Porque este gran fuego nos consumirá; si oyéremos otra vez la voz de Jehová nuestro Dios, moriremos. Porque ¿qué es el hombre, para que oiga la voz del Dios viviente que habla de en medio del fuego, como nosotros la oímos, y aún viva? Acércate tú, y oye todas las cosas que dijere Jehová nuestro Dios; y tú nos dirás todo lo que Jehová nuestro Dios te dijere, y nosotros oiremos y haremos. Y oyó Jehová la voz de vuestras palabras cuando me hablabais, y me dijo Jehová: He oído la voz de las palabras de este pueblo, que ellos te han hablado; bien está todo lo que han dicho. ¡Quién diera que tuviesen tal corazón, que me temiesen y guardasen todos los días todos mis mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuese bien para siempre! Ve y diles: Volveos a vuestras tiendas. Y tú quédate aquí conmigo, y te diré todos los mandamientos y estatutos y decretos que les enseñarás, a fin de que los pongan ahora por obra en la tierra que yo les doy por posesión. Mirad, pues, que hagáis como Jehová vuestro Dios os ha mandado; no os apartéis a diestra ni a siniestra. Andad en todo el camino que Jehová vuestro Dios os ha mandado, para que viváis y os vaya bien, y tengáis largos días en la tierra que habéis de poseer.”
¿Ya se cansó? Solo quiero decirle que en Bethel hay un mayor entendimiento. Se calcula que cuando Jacob regresó a Bethel, habrían trascurrido unos 20 años desde aquella noche que soñó la escalera. Usted sabe de lo que hablo, ¿hace cuanto no regresa a su tierra? ¿Recuerda algún lugar donde prometió regresar? Deseo que El Señor se lo conceda. Allí tiene a Jacob, la primera vez que llegó a Bethel iba deprimido, había defraudado a Isaac su padre, había robado la bendición a su hermano, se había despedido muy de prisa de Rebeca su mamá, seguro que se sentía culpable, confundido, angustiado, desorientado, no le hallaba sentido a su andar. Ahora ya no estaba solo; traía a su familia y muchas posesiones. Llegó el momento de subir a Bethel y se lo comunicó a su familia, debían estar en condiciones para presentarse delante de Dios. ¿Recuerda lo que El dijo? “Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros, y limpiaos, y mudad vuestros vestidos. Y levantémonos, y subamos a Bet-el; y haré allí altar al Dios que me respondió en el día de mi angustia, y ha estado conmigo en el camino que he andado.” Hace unos momentos cantábamos: “ ¡Cuando estaba en angustiaaaaaaaaa Tú me hiciste ensanchaaaar me llenaste de gozo… me inundaste de paz… mi lamento cambiaste y me hiciste danzar… mi cilicio rompisteeeeeee ahora puedo cantaaaaar. …Mi corazón agradecido estaaaaaaa..!” Jacob dice las mismas palabras de nuestro canto, El estaba en otras condiciones para presentarse con su Dios. El establece a su familia lo que debe arrojar, sus dioses ajenos, mencione algunos de los modernos por favor, debe botarlos si quiere subir a Bethel. Limpiarse, ninguna cosa inmunda puede estar en la presencia de Dios. No es precisamente venir al Señor con traje y corbata (¡Se ve muy bien el hermano Pedro!) pero dice Apocalipsis que “…A su esposa se le ha concedido vestirse de lino fino, limpio y resplandeciente… El lino fino son las acciones justas de los santos.” No nos engañemos, el que vive en La Presencia de Dios hace acciones justas, ¡esas son sus vestiduras!
Un Altar, subirían y edificarían un altar para adorar. Abel hizo un altar, Noé hizo un altar, Abraham, hizo un altar, Isaac, Jacob, Moisés, Josué, Elías, Samuel, David… ¡Un altar! El máximo y mejor lo hizo Dios en El Calvario. ¡Un altar! En su turno, Jacob tenía muchas ovejas para ofrecer encima de esas piedras, de esa leña y de ese fuego. Todos los altares servían para lo mismo, sacrificio y ofrenda de la carne. ¿Y qué piensa que se ofrece ahora? Hay una buena parrilla para un sacrificio vivo, santo agradable a Dios (Romanos 12:1) ¿Que va a ofrecer en ese altar? ¡Que se queme la carne! ¡Toda esa carnalidad, mundanalidad, rebeldía, ignorancia, apatía, flojera, irresponsabilidad, desorden, póngalo a fuego lento para que se cueza bien! No podrá avanzar en El Camino de Dios si no está dispuesto a hacer grandes renuncias. ¿Qué le está pidiendo El Señor? ¡Usted sabe! “Nuestro Dios es Fugo Consumidor” (Hebreos 12:29)
¡Cómo necesitamos la Fidelidad de Dios! Jacob pudo decir: “Y ha estado conmigo en el camino que he andado.” La ausencia de Dios es lo peor que alguien podría experimentar. Pero imagínese, teniendo la oportunidad de tener al Señor con usted y usted le ignora. ¿Sabe? Solo en Su Presencia hay Salvación, solo allí hay perdón, libertad, bendición, prosperidad, libertad, salud, protección. Por eso debemos anhelar esa comunión, por eso debemos confiar en El, solos nunca podremos. Si decide continuar sólo, se perderá.
Los tiempos son muy malos, hay muchos riesgos de perderse en esta generación maligna y perversa. El Señor desea estar con nosotros, es su promesa. Si nos aseguramos como Moisés lo hizo para guiar a esa descendencia de Jacob hacia La Tierra Prometida, El Señor nos asegurará con la misma promesa que le dio a Moisés en Éxodo 33:14 “Y El dijo: Mi Presencia irá contigo, y te daré descanso.” ¡El Señor les Bendiga!