El bien, no puede ser clandestino.

El bien, no puede ser clandestino.

Y en la moralidad, las decisiones que por Mosaicas no pueden ser aborrecidas. Donde si no, los principios de conciencia del bien y del mal. Las genealogías humanas, no son comparativamente correctas con ninguna teoría o superteoría histórica, cuando se anula la bondad, y el buen hacer. Y dice la Biblia que en el principio creó Dios al hombre y a la mujer. Los interesados en percatarse de que el bien a la mínima oportunidad no resplandezca, se afirman al partido de Caín y de las sucesivas degeneraciones morales, que hacen vislumbrar, que la desobediencia es inicio de dolores, de sufrimientos y de muerte.

Existe la devaluación moral mundial, -y realmente está en superavit- y coincidiendo no por casualidad con la actual crisis económica. Y es resultado en análisis de conciencia, de la Palabra, que es la más antipalabra de los decididamente –anuladores del bien-. La fe es por el oir, y el oir por la Palabra de Dios. Vuelva América a inclinar las rodillas al único Dios verdadero, al que es sobre todo nombre. Hazme recordar, porque nada hay oculto que no haya de ser manifestado.

Recordemos el llamamiento evangélico, con tono de evangelistas y profetas. En nuestro siglo veintiuno, las capacidades tangibles para predicar, y llamar a las almas a la salvación y arrepentimiento, han de ser declaración de poder y entrega, visión y tarea, para los que primero han ido al campo y a la hora de recibir el salario, miran en la fila….salvos y más salvos. Es momento de salvación y avivamiento, de entrega por los errados, heridos y perniquebrados. Donde los Jonás de las Nínives modermas.

Y oigan los nacidos de nuevo, y los que leen estas páginas para que sepan que como aquella joven Esther, en la fe una mujer valiente, no se atemorizó sabiendo que podría perder su posición en el trono. Pero hubo quien le dijo que no olvidara que su pueblo sufría e iba a ser destruido y que recordara que tal vez para ese momento había sido llamada.

La contestación firme y arriesgada por valor y honestidad, fue… ayudaré a mi pueblo, y entraré a ver al rey, y si perezco que perezca.

L a diferencia es que nuestro Rey no nos hará perecer, y nos llevará de triunfo en triunfo.

Pero muchos temiendo la pérdida de valores, honores y economías, no entran al atrio de la oración, para hablar con el Dios verdadero, en el nombre de Jesús, y pidiendo que el Espíritu Santo interceda. El nuevo diccionario de los hombres y mujeres de fe, que harán de Nicodemo y de Esther, está por verse. La madurez ha de ser bíblica, no psicológica ni cinematográfica y de consultorio psiquiátrico, no. Volvamos a frases de posición evangélica. Si Dios conmigo, quien contra mí.Y no te he dicho, que si creyeres verás la gloria de Dios.

Y el pueblo nacidamente Nicodémico entenderá, pero sólo el que tenga oídos para oir. Sólo así se verá la gloria de Dios.

El haber nacido de nuevo y que te cataloguen cristiano evangélico, cristiano protestante, carismático, no es término ecuménico, es término de conversión, de inicio de santidad. Porque sin santidad nadie le verá.

El bien no puede ser clandestino. La Biblia ha de volver a ser oída, para no errar y olvidar el poder de Dios. Actualmente hablar del sentimiento espiritual, en el reconocido Espíritu Santo, es para muchos extraño, y aún más de atrevimiento a manifestarlo. Pero no lo es, el hablar de famosos espíritus en films, en edición escrita con expansión mundial, en personajes fantasmagóricos, similares o no a magos y diablos decorados. Pero eso es de fama, y de moda. Se están sembrando oledas de juicio, ¿verdad?

Que tu moral sea el bien y la decisión de decir creo, y por conciencia no permitiré la comunión con el mal. No ofendiendo al vecino y discutiendo con el hermano en la fe, sino creyendo en el que todo lo puede, el buen Pastor, y que puede ser reconocido como el que dijo : Yo estoy a la puerta, y si alguno llama, yo entraré…

Y sepan los nacidos de nuevo, que el trabajo en el Señor no es en vano. Y tanto si está en la escalera del palacio, como dentro, incline sus rodillas. Por usted, por su familia, por su país, porque el bien no puede ser clandestino.

Antonio Martinez de Ubeda

ARTICULO PUBLICADO EN PRENSA CRISTIANA NEW YORK