EL DISCIPULO AMADO

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EL DISCIPULO AMADO
Por: Jonathan Bravo
Cita Bíblica: Juan 21:20-22
“Volviéndose Pedro, vio que les seguía el discípulo a quien amaba Jesús, el mismo que en la cena se había recostado al lado de Él, y le había dicho: Señor, ¿quién es el que te ha de entregar?
Cuando Pedro le vio, dijo a Jesús: Señor, ¿y qué de éste?
Jesús le dijo: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú.”
La referencia que se menciona en este Pasaje es de Juan 13: 21 al 28, por cierto que La Escritura nunca menciona a un Juan recostado en el pecho del Maestro. Por favor lea con cuidado y mire como dice y no nada más acepte las cosas como dicen otros. Permítanme explicarles un poco: En ese tiempo se utilizaba un modelo de mesa judía, bajita, no con sillas sino con bancas bajitas mejor dicho, como catres, en las que los participantes se recostaban para comer. Mire entonces bien la versión Bíblica.
“Habiendo dicho Jesús esto, se conmovió en espíritu, y declaró y dijo: De cierto, de cierto os digo, que uno de vosotros me va a entregar.
Entonces los discípulos se miraban unos a otros, dudando de quién hablaba.
Y uno de sus discípulos, al cual Jesús amaba, estaba recostado al lado de Jesús.
A éste, pues, hizo señas Simón Pedro, para que preguntase quién era aquel de quien hablaba.
El entonces, recostado cerca del pecho de Jesús, le dijo: Señor, ¿quién es?
Respondió Jesús: A quien yo diere el pan mojado, aquél es. Y mojando el pan, lo dio a Judas Iscariote hijo de Simón.
Y después del bocado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo: Lo que vas a hacer, hazlo más pronto.
Pero ninguno de los que estaban a la mesa entendió por qué le dijo esto.” Juan 13:21- 28
Siempre me ha llamado la atención cómo los personajes que parecen insignificantes en La Biblia pero que llegan a ser los más cercanos a Dios. Un Abraham “El amigo de Dios” Un David calificado como “El hombre conforme al corazón de Dios” Dios amaba a David. (1 Samuel 13:14; Hechos 13:22) ¿Qué piensa de María la hermana de Martha y Lázaro quien prefería estar sentada a los pies de Jesús que afanarse y turbarse por los quehaceres diarios? (Lucas 10:38-42) ¿Ha escuchado de la mujer que le vació a Jesús un frasco completo del perfume más caro? Y mientras unos pensaban “¡Si supiera qué clase de mujer es esa!” El Señor claro que sabia y hasta prometió que dondequiera que se predicara El Evangelio, se hablaría de esa mujer. (Mateo 26:13) ¿Y Cuántos aquí saben a quién nos referimos cuando hablamos del “Discípulo Amado”? A Juan!
Dios ama a todos, ¿Y entonces por qué pareciera que Dios tuviera preferidos? Sin duda alguna se nota que El Señor tenía cierta predilección por estos que mencionamos y no porque David, aquellas mujeres y Juan amaran a Dios por su propia iniciativa sino que como Juan lo sintetizara algunos años mas tarde…“Nosotros le amamos a Él, porque Él nos amó primero.” 1 Juan 4:19 ¿No le gusta? ¡Además como que entre Juan y Pedro siempre había ping pong! ¡El Señor le preguntó a Pedro si lo amaba! ¡Estaba buscando una buena reacción en su corazón!
Juan El Apóstol (hebreo יוחנן Yohanan, «El Señor es Misericordioso») fue, según diversos textos (Evangelios sinópticos, Hechos de los Apóstoles, Epístolas de Pablo a los Gálatas, las cartas de Juan y Apocalipsis), uno de los discípulos más destacados de Jesús de Nazaret, nativo de Galilea, hermano de Santiago el Mayor, hijo de Zebedeo. La madre podría ser Salomé. Era pescador de oficio en el mar de Galilea, como otros apóstoles. La mayoría de los autores lo considera el más joven del grupo de «los Doce». Probablemente vivía en Capernaúm, compañero de Pedro. Junto a su hermano Santiago, Jesús los llamó «Boanerges», y que significa «hijos del trueno», por su gran ímpetu. (Marcos 3:17; Lucas 9:51-56) Juan pertenecía al llamado «círculo de predilectos» de Jesús que estuvo con Él en ocasiones especiales: en la resurrección de la hija de Jairo, en la transfiguración de Jesús, y en el huerto de Getsemaní, donde Jesús se retiró a orar en agonía ante la perspectiva de su muerte. También fue testigo privilegiado de las apariciones de Jesús resucitado y de la pesca milagrosa en el Mar de Tiberias.
Según el libro de los Hechos de los Apóstoles, Juan el Apóstol estuvo en espera de La Promesa, y ya como uno de los máximos referentes junto a Pedro de la primera comunidad. Juan acompañó a Pedro, tanto en la predicación inicial en el Templo de Jerusalén (donde, apresados, llegaron a comparecer ante el Gran Sanedrín por causa de Jesús), como en su viaje de predicación a Samaria. La mención del nombre «Juan», junto con el de «Santiago» y el de «Cefas» (Simón Pedro), como uno de los «pilares» de la Iglesia primitiva por parte de Pablo en su epístola a los Gálatas es interpretada por la mayoría de los estudiosos como referencia de la presencia de Juan el Apóstol en el Concilio de Jerusalén.
Juan el Apóstol y Juan el Evangelista fueron la misma persona, y Juan el Apóstol fue autor de otros libros del Nuevo Testamento, como el Apocalipsis y sus 3 Epístolas en las que podemos ver la tremenda personalidad y la altura espiritual de Juan, no sólo en el cristianismo, sino en la cultura universal. Todos los autores lo han identificado como el discípulo a quien Jesús amaba, que cuidó de María, madre de Jesús. Diversos textos le adjudican un destierro en Patmos durante el gobierno de Domiciano, y una prolongada estancia en Éfeso, constituido en fundamento de la vigorosa «comunidad cristiana», en cuyo marco habría sido martirizado a edad avanzada. A través de la historia, su figura ha sido asociada con la cumbre de la experiencia cristiana.
Cuando todos corrieron, El fue el único que quedó junto a la cruz ¡Eso es lo que a mí me impacta más que otra cosa! ¡Y era el más joven! ¡El Señor edifica a los Jóvenes!
“Estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cleofas, y María Magdalena. Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien Él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo. Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.” Juan19:25-27
Discipulado! ¿Progreso o retroceso? ¿Otra vez con El Discipulado? Si, solamente que hoy les voy a decir que Discipulado es mucho más que Clases y Cursos Bíblicos. Pero muchos ni a eso llegan. ¿Cómo medir el discipulado? ¿Cómo es un discípulo amado? ¡Hace y dice lo que Jesús hace y dice!
“Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque El Reino de los cielos se ha acercado. Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.
Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron.
Pasando de allí, vio a otros dos hermanos, Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en la barca con Zebedeo su padre, que remendaban sus redes; y los llamó.
Y ellos, dejando al instante la barca y a su padre, le siguieron. Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando El Evangelio del Reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
Y se difundió su fama por toda Siria; y le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos y paralíticos; y los sanó. Y le siguió mucha gente de Galilea, de Decápolis, de Jerusalén, de Judea y del otro lado del Jordán.” Mateo 4:21,22
Sí existen diferencias muy marcadas entre discípulos que aceptan y son dóciles para aprender de Jesús con la gente que se rebela le rechaza y le odia. ¿Qué se nos dice a los cristianos de este tiempo? Lo mismo que se les dijo a los del principio. ¡El Discípulo amado admira, obedece y ama al Maestro! ¡Se queda con El cualquiera que sean las consecuencias!
“Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados.
Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.
Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos; ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen, sino antes bien acciones de gracias. Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en El Reino de Cristo y de Dios.
Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. No seáis, pues, partícipes con ellos. Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz
(porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad), comprobando lo que es agradable al Señor. Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas; porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto.
Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo. Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes,
Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo.
Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios,
aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.
Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.
No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu,
hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en El Nombre de nuestro Señor Jesucristo.” Efesios 5:1-20

Al que mucho se le perdona mucho ama! (Lucas 7:47)

“Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en Él.
En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como Él es, así somos nosotros en este mundo.
En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.
Nosotros le amamos a Él, porque Él nos amó primero.
Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?
Y nosotros tenemos este mandamiento de Él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.” 1 Juan 4:16-21
Seguramente se puede preguntar: "¿Cómo puedo creer en un Dios que pudo haber elegido odiarme antes de que naciera, de la misma manera que El odió a Esaú?
“Como está escrito: A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí.
¿Qué, pues, diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? En ninguna manera.
Pues a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca. Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra.
De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece.
Pero me dirás: ¿Por qué, pues, inculpa? porque ¿quién ha resistido a su voluntad?
Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así? ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otro para deshonra?
¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha paciencia los vasos de ira preparados para destrucción, y para hacer notorias las riquezas de su gloria, las mostró para con los vasos de misericordia que él preparó de antemano para gloria, a los cuales también ha llamado, esto es, a nosotros, no sólo de los judíos, sino también de los gentiles? Como también en Oseas dice: Llamaré pueblo mío al que no era mi pueblo,
Y a la no amada, amada. Y en el lugar donde se les dijo: Vosotros no sois pueblo mío,
Allí serán llamados hijos del Dios viviente.” (Romanos 9:13-26)
Deberíamos temblar ante El Dios Soberano que hace lo que desea con nosotros sus criaturas. "... porque Su dominio es eterno, y Su Reino es de generación en generación. Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y Él hace según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces? (Daniel 4: 35).
¿Puede alguna persona en la tierra o en el infierno quejarse contra Dios y decirle, "por qué me odias?" Si yo viví una vida moral y espiritualmente perfecta, sin una sola falta, siempre amando a Dios con todo mi corazón y siempre amando a mi prójimo como a mí mismo, entonces pudiera ser que me atreva a abrir mi boca delante de Él. Pero no he vivido tal vida. Mi pecado, el quebrantamiento de la ley de Dios, es una afrenta al señorío de Nuestro Creador, y una rebelión contra el sustentador del universo. Con cada pecado y desafío al Todopoderoso, el ser humano está diciendo "Dios, yo desafío Tu autoridad, yo desdeño Tu regla, yo Te odio!" ¿Cómo entonces puedo yo, un pecador desgraciado, cuestionar la justicia de Dios y preguntar si Él tiene el derecho de odiarme? Él tiene obviamente toda la razón de estar enojado conmigo, y con cada pecador, y echarnos a todos los rebeldes en el fuego del infierno para siempre. Merecemos Su ira; Dios es perfectamente justo al condenar a los pecadores!
La gran maravilla es cómo Dios pudo elegir amar a algunas de estas criaturas rebeldes, perdonarlas y darles la bienvenida al cielo. No es ninguna sorpresa que Dios odiara a Esaú; ¡la gran dificultad es entender cómo Él pudo amar a Jacob porque Jacob era también un pecador! La respuesta se oculta en Dios. Él hace según Su voluntad entre los habitantes de la tierra. "tendré misericordia de quien quiera tener misericordia, y tendré compasión de quien quiera tener compasión" (Romanos 9:15). La respuesta se manifiesta en Su Hijo Jesucristo quien tomó sobre sus hombros el pecado de aquellos a quien Dios amaba y sufrió la ira divina en lugar de ellos. "El herido fue por nuestras rebeliones, molido fue por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre El y por su llaga fuimos nosotros curados." (Isaías 53:5).
Dios es libre de amar a quien El quiera; Dios es justo al amar a los pecadores porque El los redimió con Su propia sangre. De vuelta a la pregunta original: "¿Cómo puedo creer en Dios quien pudo haber elegido odiarme?" Usted debe confiar en Dios porque El, quien tiene todo el derecho de odiarle, es Quien promete seriamente a los pecadores: “Deje el impío su camino y el hombre inicuo sus pensamientos; y vuélvase al SEÑOR, El cual tendrá de él misericordia; vuélvase al Dios nuestro, quien será amplio en perdonar” (Isaías 55:7).
“Vuelve, oh Israel (o mejor ponga su propio nombre aquí), a Jehová tu Dios; porque por tu pecado has caído. Llevad con vosotros palabras de súplica, y volved a Jehová, y decidle: Quita toda iniquidad, y acepta el bien, y te ofreceremos la ofrenda de nuestros labios.
No nos librará el asirio; no montaremos en caballos, ni nunca más diremos a la obra de nuestras manos: Dioses nuestros; porque en ti el huérfano alcanzará misericordia.
Yo sanaré su rebelión, los amaré de pura gracia; porque mi ira se apartó de ellos.” Oseas 14:1-4
“Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.” Jeremías 31:3
¿Se volverá usted a Dios? Puede comenzar a demostrarlo hablándole más o menos así "¡Señor soy un pecador culpable! Merezco Tu odio y Tu ira. Tu eres justo al aborrecerme y castigarme en el infierno. No tengo ninguna excusa; No tengo ninguna defensa ante tu trono. Ten misericordia de mí; Sálvame por ese sacrificio de Cristo. Ámame de manera que yo te ame y te alabe por siempre por tu misericordia!”
SU AMOR ES PARA SIEMPRE Hillsong
Dad gracias a Dios al Señor y Rey
Su amor es para siempre
Porque bueno es y sobre todo está
Su amor es para siempre
Cantad, cantad

Su brazo fuerte extendido está
Su amor es para siempre
Por la vida que ha vuelto a nacer
Su amor es para siempre
Cantad, cantad,
Cantad, cantad

Por siempre Dios es fuerte, por siempre Dios es fiel
Por siempre con nosotros, por siempre y siempre Desde el amanecer hasta el anochecer
Su amor es para siempre
Por su gracia si podemos seguir
Su amor es para siempre

Cantad, cantad,
cantad, cantad

//Por siempre Dios es fuerte, por siempre Dios es fiel
Por siempre con nosotros, por siempre y siempre// Por siempre
//Su amor es para siempre// (8 VECES)
Cantad, cantad, cantad, cantad

//Por siempre Dios es fuerte, por siempre Dios es fiel
Por siempre con nosotros, por siempre y siempre//
Por siempre

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