El reto de Vivir Cómodo o en Paz

 El reto de vivir cómodo o en paz

La sociedad actual nos vende la idea de una vida feliz, placentera y cómoda, sobre la base del consumo, de la compra, del tener, para Satisfacer necesidades superfluas y ficticias que nos inventan y que a la postre nos empobrecen material y espiritualmente. Espiritualmente nos distraen con valores antagónicos al sentir de la palabra de Dios, alejándonos de su querer e incitándonos a acomodarnos a los dictámenes del mundo. Y recordemos que esto nos enemista con el Señor de la vida. “Santiago 4:4 ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. “Y por este tipo de acciones y actitudes Dios se aleja de nosotros, no permanece en quienes se amistan con el mundo. “1 Juan 2:15 No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. “

Esta sociedad nos hace esclavos y nos quita la libertad de espíritu, a través de artimañas, como la moda, el crédito, el lleve ahora y pague después, cuando haya pasado la euforia del consumo y si reaccionas ya es tarde porque te has vuelto esclavo de la deuda y entonces tus esfuerzos se encaminaran en como conseguir para pagar y evitar cobros jurídicos etc. Nosotros hemos sido llamados a la libertad en Cristo, que es paz, armonía, surgida del corazón y de la presencia de Dios en nuestras vidas. “Romanos 8:15 Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! “ Y fuimos comparados por el amor y la misericordia de lo alto y no tiene sentido que nos dejemos esclavizar por una sociedad que nos distrae del verdadero sentido de la vida, que nos enseña que la felicidad se nutre de momentos y por ello nos inventan el día del padre, de la madre, de la amistad, del pastor, la enfermera, la navidad entre otros para expresar el afecto y el mandato de la sociedad de consumo es expresarlo con regalos costosos, comida, licores, en fin consumiendo en un acto de idolatría en el que se le rinde culto a la sociedad del dinero y la opulencia.
 
No permitamos que el mundo cambie las reglas de juego de nuestra vida que son en Cristo Jesús, y rechacemos toda esclavitud y sometimiento. “1 Corintios: 23 Por precio fuisteis comprados; no os hagáis esclavos de los hombres.” Hemos sido llamados a la libertad, pero no podemos usar esa libertad, para someternos a los embates del demonio que se levanta como león rugiente buscando a quien devorar desde el consumo, desde la idolatría a la falsa prosperidad, sometiéndonos a las pasiones del mundo, sumiéndonos en deudas, preocupaciones efímeras, pensamientos y valores que definen la felicidad a partir de la moda, el poder, la riqueza material, alejándonos del único y verdadero Dios. El creador de los cielos y la tierra, padre de nuestro salvador y redentor, el Señor Jesucristo. “Gálatas, 5:13 Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros. “

De que vale vivir preocupados por las cosas del mundo, “Eclesiastés 1:3 ¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol?” 2:1 Dije yo en mi corazón: Ven ahora, te probaré con alegría, y gozarás de bienes. Mas he aquí esto también era vanidad. 2:2 A la risa dije: Enloqueces; y al placer: ¿De qué sirve esto?
Mas bien procuremos llevar una vida tranquila, el cristiano de hoy y la iglesia actual tienen que abandonar la comodidad del mundo, zafarse de las garras de Satanás para superar el miedo, la tristeza, los afanes de la vida, el amor al dinero, que son la causa de muchos males y de toda enfermedad ética moral y espiritual que afean la creación.
 
¿Porque si nos preocupamos por estos bienes del mundo entonces donde esta nuestra fe? “Lucas 8:25 Y les dijo: ¿Dónde está vuestra fe? Y atemorizados, se maravillaban, y se decían unos a otros: ¿Quién es éste, que aún a los vientos y a las aguas manda, y le obedecen?” Unidos al señor el calmara las tempestades de la escases, de la crisis económica, de lo banal para que nos encumbremos hacia la eternidad.
 
Oración
Bendito Señor,  de gracia y bendición eterna ayúdame a entender, que: ¿De que me sirve el mundo, si no te tengo a ti? Enséñame a procurar los mejores bienes y a entender que solo están en la vivencia de la fe, del amor, de la intimidad contigo y la comunión con mis hermanos y hermanas. Gracias Señor, por ser tú la fuente de mi vida. En Cristo Jesús. Amen