LA VOZ DE LA MORALIDAD.

LA VOZ DE LA MORALIDAD.

La parcialidad debe existir como norma y como protección, en la percepción de que se es humano. Los antivalores son causantes de compulsivas desgracias, ya desde el inicio y nacimiento y proyección de la devaluación moral, que es catastrófica. La serenidad en el pensamiento, la paz interior que se hereda y se nace con ella; y que no hay que buscarla como futuro o invento ideológico, a no ser que se haya perdido, son la definición de la felicidad. Y son términos de sicopolítica y de teoreligión con intenciones muchas veces de antinaturalidad, las que maleducan al niño y a la juventud.
Ocasionar males, digamos colaterales al prójimo, está empezando a ser motivo de separación y discriminación, entre los que permiten el error, y los que desean no errar.
Al final siempre gana quien decide que la mayoría le apoya, y si no, procuran ganar haciéndolo con los medios necesarios. Hablo de los informadores del mal, del vicio, del desarraigo familiar, y en definitiva de los antImorales. A niveles de altruismo, formar a la sociedad en derechos democráticos y justos, puede sonar a utopía, y para tal utopía, ya están los que en base aborrecen el bien.
Lo más intrínseco del ser humano es su consciencia, herencia y vida familiar. Siempre se ha pensado por doctrinas educacionales, que el desarrollo es potencial a las opciones de bienestar que junto a las circunstancias de país etc.
-Reflexiono, desde el punto de vista de tener treinta años menos.- Y ante leyes humanas votadas no juiciosamente, sino por mayoría que han conseguido que una minoría ceda; que una minoría que piensa de distinta manera acabe permitiendo honestidades sociales. Y ante conversaciones de calle, donde cada uno ha de definirse.
Son tantos los asuntos, en la globalización de moralistas y no moralistas, que definiremos que no se han de tener prejuicios el opinar, sino valentías. Y como no, siempre rodea una buena moral, una buena fe en Dios. La voz de la conciencia, es el valor añadido que el creador puso.
Tal vez sea la única y prioritaria unidad mundial de la moralidad la que habría de cuestionarse, ante las degeneraciones dictadas por degenerados.
El análisis es considerado por las noticias de prensa, metabolizadas en millones de palabras y giros linguisticos. Y es que se ha de ser moralista obligado con tintes de fe cristiana, para sugerir y desear el bienestar a los demás.
Tendrá lógica válida, y l idea que es global, de que el estado actual de la sociedad es en nota política de insuficiente.

Antonio Martinez de Ubeda