MUCHOS DIAS PARA VER EL BIEN

MUCHOS DIAS PARA VER EL BIEN
Por: Jonathan Bravo
Cita Bíblica: Salmo 34:11-22
“Venid, hijos, oídme; El temor de Jehová os enseñaré.
¿Quién es el hombre que desea vida, Que desea muchos días para ver el bien?
Guarda tu lengua del mal, Y tus labios de hablar engaño.
Apártate del mal, y haz el bien; Busca la paz, y síguela.
Los ojos de Jehová están sobre los justos, Y atentos sus oídos al clamor de ellos.
La ira de Jehová contra los que hacen mal, Para cortar de la tierra la memoria de ellos. Claman los justos, y Jehová oye, Y los libra de todas sus angustias.
Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu.
Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas le librará Jehová.
El guarda todos sus huesos; Ni uno de ellos será quebrantado.
Matará al malo la maldad, Y los que aborrecen al justo serán condenados.
Jehová redime el alma de sus siervos, Y no serán condenados cuantos en Él confían.”
Me he regocijado mucho en este tema, por días y semanas lo he traído con tanta insistencia en mi corazón para compartirlo esta mañana con ustedes. Es posible que Usted no crea lo que le dije a Dios cuando me lo dio, le dije: “Es el tema más fácil de compartir” “¡Gracias!” Y sentí que me respondió: “¡Claro que es fácil, ¿Por qué crees que es lo que siempre te permito hacer a Ti?!” Entonces entendí bien que en El Mensaje, a Él le toca, como siempre, lo que nosotros no podemos hacer. Él es El Único que puede tocar nuestro Corazón con su Palabra, A Él le toca abrir nuestro entendimiento espiritual y producir en cada uno de nosotros la convicción, el anhelo y la determinación de hacer su Voluntad que nos muestra en cada Palabra que nos da. ¿No alaba Usted al Señor por darnos Palabra en este día?
Pero El Mensaje es para gente exclusiva, está reservado para VIP (Very Important Person) Para usted y para mí que nos llamamos de la familia de Dios, quienes hemos conocido e invocamos Su Nombre sobre nosotros, quienes estamos viviendo cada día para honrarle. Mire lo que dice el apóstol Pedro: 1 Pedro 1:17
“Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación.”

La peregrinación de una persona en este planeta, comienza con la primera bocanada de aire, se llama aspiración, activa los pulmones y los gritos. A partir de allí, ¡Cuánto se vive! ¡Cuánto se sufre! ¡Cuánto se goza! ¡Cuánto se come! ¡Cuánto se destruye y se desperdicia! ¡Cuánto se conoce! Esa peregrinación termina cuando se exhala el último aliento, se llama expiración ¡No vaya a olvidarse de hacer eso! Escuche el reporte que hace Jacob (Israel) acerca de sí mismo: Génesis 47:9
“Y Jacob respondió a Faraón: Los días de los años de mi peregrinación son ciento treinta años; pocos y malos han sido los días de los años de mi vida.”
¿Estaría deprimido Jacob, ese día que fue presentado ante el faraón? ¿Sería una maniobra política para entrarle por el lado de la lástima y poseer algo que habría calculado? ¿Se estaba haciendo la víctima, quejándose de cómo le había tratado la vida y mostrando autocompasión? Creo que No, parece más bien uno de los episodios donde tiene que evaluar todas las que ha hecho y todas las que le han hecho. Tal vez en su memoria estaban las jugadas que le había hecho a su propio padre, a su hermano, a sus mujeres y a su suegro. En ese par de renglones está recordando la cosecha que tuvo de todo lo que sembró. ¡Le dieron de su misma sopa! Su suegro ¡le hizo una muy buena! ¿Sabe usted con quien no pudo? ¡Con Dios! Quien después de tranquearlo, lo adoptó y le bendijo más que a nadie. Pero mejor ni hablamos de tantas cosas que le hicieron pasar sus propios hijos, tuvo 12 y una hija, ¡entre todos le sacaron tantas canas! ¡Lea la historia, está más gwena que las novelas!
Alguien que sin duda supo más que nadie, del asunto, fue Job. Así que nos comparte:
“El hombre nacido de mujer, Corto de días, y hastiado de sinsabores,
Sale como una flor y es cortado, Y huye como la sombra y no permanece.
¿Sobre éste abres tus ojos, Y me traes a juicio contigo?
¿Quién hará limpio a lo inmundo? Nadie. Ciertamente sus días están determinados,
Y el número de sus meses está cerca de Ti; Le pusiste límites, de los cuales no pasará.
Si Tú lo abandonares, él dejará de ser; Entre tanto deseará, como el jornalero, su día.
Porque si el árbol fuere cortado, aún queda de él esperanza; Retoñará aún, y sus renuevos no faltarán. Si se envejeciere en la tierra su raíz, Y su tronco fuere muerto en el polvo,
Al percibir el agua reverdecerá, Y hará copa como planta nueva.
Mas el hombre morirá, y será cortado; Perecerá el hombre, ¿y dónde estará él?
Como las aguas se van del mar, Y el río se agota y se seca,
Así el hombre yace y no vuelve a levantarse; Hasta que no haya cielo, no despertarán,
Ni se levantarán de su sueño. ¡Oh, quién me diera que me escondieses en el Seol,
Que me encubrieses hasta apaciguarse tu ira, Que me pusieses plazo, y de mí te acordaras!
Si el hombre muriere, ¿volverá a vivir? Todos los días de mi edad esperaré,
Hasta que venga mi liberación.” Job 14:1-14
Moisés, Ese tremendo hombre de Dios, también expone la revelación que tuvo en cuanto a la vida del ser humano en la tierra, En todo, percibe a Dios como la única razón y causa de todo cuanto el hombre vive. El escribió el Salmo 90:
“Señor, tú nos has sido refugio De generación en generación.
Antes que naciesen los montes Y formases la tierra y el mundo,
Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.
Vuelves al hombre hasta ser quebrantado, Y dices: Convertíos, hijos de los hombres.
Porque mil años delante de tus ojos Son como el día de ayer, que pasó,
Y como una de las vigilias de la noche. Los arrebatas como con torrente de aguas; son como sueño, Como la hierba que crece en la mañana.
En la mañana florece y crece; A la tarde es cortada, y se seca.
Porque con tu furor somos consumidos, Y con tu ira somos turbados.
Pusiste nuestras maldades delante de ti, Nuestros yerros a la luz de tu rostro.
Porque todos nuestros días declinan a causa de tu ira;
Acabamos nuestros años como un pensamiento.
Los días de nuestra edad son setenta años; Y si en los más robustos son ochenta años,
Con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, Porque pronto pasan, y volamos.
¿Quién conoce el poder de tu ira, Y tu indignación según que debes ser temido?
Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría.
Vuélvete, oh Jehová; ¿hasta cuándo? Y aplácate para con tus siervos.
De mañana sácianos de tu misericordia, Y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días.
Alégranos conforme a los días que nos afligiste, Y los años en que vimos el mal.
Aparezca en tus siervos tu obra, Y tu gloria sobre sus hijos. Sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros, Y la obra de nuestras manos confirma sobre nosotros; Sí, la obra de nuestras manos confirma.”
La Proposición que nos hace nuestro Padre es “Desear Muchos Días…” ¿Cuántos quiere usted, muchos o pocos? Mire, La Biblia dice que el hombre malo por sus malas acciones acorta sus días, pero asegura que si Honramos a Nuestros Padres, que si no nos apartamos de La Misericordia y La Verdad, que Largura de Vida y Paz se aumentarán (Proverbios 3:1,2; 9:11; 10:27; Eclesiastes 8:12,13; Deuteronomio Efesios 6:2,3 pero no solo para tener el record de longevidad ni para creer que uno está viviendo “tiempo extra” y menos para pasar tanto tiempo en un asilo. Déjenme decirles lo segundo y regreso a este punto porque hay más.
Las Promesas de Dios son para bien aunque el sufrimiento es como el método. Los espinos y cardos tienen sentido para hacernos saber que no debemos ser como esos caballos salvajes de Nevada o esas vacas contentas de California, que solo se la pasan comiendo mientras les llega su día de que las hagan en tacos. La responsabilidad de cada quien es buscar algunas cosas. ¿Podríamos enumerar algunas? “Agradar a Dios” “Obedecerle” “Tener Dinero” “Estar contentos” “No tener deudas” “Estar sanos” “Ver crecer a los Hijos” “Tener quien nos quiera y Alguien a quien Amar” “Que nos vaya bien en Todo”
¿Qué es ver “El Bien”? Igual, El Salmo 91:8-16 dice:
“Ciertamente con tus ojos mirarás Y verás la recompensa de los impíos.
Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, Al Altísimo por tu habitación,
No te sobrevendrá mal, Ni plaga tocará tu morada.
Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos.
En las manos te llevarán, Para que tu pie no tropiece en piedra.
Sobre el león y el áspid pisarás; Hollarás al cachorro del león y al dragón.
Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré;
Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi Nombre.
Me invocará, y yo le responderé; Con él estaré yo en la angustia; Lo libraré y le glorificaré.
Lo saciaré de larga vida, Y le mostraré mi salvación.”
¡No se equivoque! Recuerde que “el que quiera salvar su vida, la perderá” Así nos lo dice Jesús. No busquemos por el lado equivocado. Los cristianos debemos mirar las cosas desde el punto de vista de Dios y no como todo el mundo piensa. Hay un riesgo muy grande, una tentación tremenda por buscar la vida como toda la gente sin Dios. Miremos el testimonio del brother Asaf en el Salmo 73:
“Ciertamente es bueno Dios para con Israel, Para con los limpios de corazón.
En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies; Por poco resbalaron mis pasos.
Porque tuve envidia de los arrogantes, Viendo la prosperidad de los impíos.
Porque no tienen congojas por su muerte, Pues su vigor está entero.
No pasan trabajos como los otros mortales, Ni son azotados como los demás hombres.
Por tanto, la soberbia los corona; Se cubren de vestido de violencia.
Los ojos se les saltan de gordura; Logran con creces los antojos del corazón.
Se mofan y hablan con maldad de hacer violencia; Hablan con altanería.
Ponen su boca contra el cielo, Y su lengua pasea la tierra.
Por eso Dios hará volver a su pueblo aquí, Y aguas en abundancia serán extraídas para ellos.
Y dicen: ¿Cómo sabe Dios? ¿Y hay conocimiento en el Altísimo?
He aquí estos impíos, Sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas.
Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, Y lavado mis manos en inocencia;
Pues he sido azotado todo el día, Y castigado todas las mañanas.
Si dijera yo: Hablaré como ellos, He aquí, a la generación de tus hijos engañaría. Cuando pensé para saber esto, Fue duro trabajo para mí, Hasta que entrando en el santuario de Dios, Comprendí el fin de ellos. Ciertamente los has puesto en deslizaderos; En asolamientos los harás caer. ¡Cómo han sido asolados de repente! Perecieron, se consumieron de terrores. Como sueño del que despierta, Así, Señor, cuando despertares, menospreciarás su apariencia.
Se llenó de amargura mi alma, Y en mi corazón sentía punzadas. Tan torpe era yo, que no entendía; Era como una bestia delante de ti. Con todo, yo siempre estuve contigo; Me tomaste de la mano derecha. Me has guiado según tu consejo, Y después me recibirás en gloria.
¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra.
Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre. Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán; Tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta. Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; He puesto en Jehová el Señor mi esperanza,
Para contar todas tus obras.”
¿Qué dice que es El Bien? ¿Lo notó? “Acercarme a Dios” Yo sé que algunos no quieren vivir mucho y eso será porque no tienen a Cristo en sus vidas, viven desilusionados y desmotivados. Sufren por el pasado y temen por el futuro, ¡quisieran mejor morirse! pero una vez que El Señor nos ha alcanzado, la vida se vuelve algo hermoso, queremos más años, para compartirlos con otros, servir al Señor y al prójimo y para aprender mejor aquí lo que vamos a vivir con Él cuando venga por nosotros y nos lleve con Él por la eternidad.
Estamos comenzando este 2011 y por dondequiera la ignorancia busca descifrar el futuro, es un tiempo muy fértil para tantas opiniones acerca del eclipse, de la muerte de los pajaritos y de los peces, de la política, la violencia y la economía. Pero quiero animarle a mirar a Dios, a ser disciplinados y a confiar en nuestro Padre Amoroso. Porque mire la promesa:
“Si oyeren, y le sirvieren, Acabarán sus días en bienestar, Y sus años en dicha.” Job 36:11
Miremos un poco más acerca de las condiciones en que podemos ser bendecidos. Es alinear nuestra manera de pensar para que El Señor pueda sacarnos de angustias, fracasos y derrotas. Leamos Isaías 8:16-22
“Ata el testimonio, sella la ley entre mis discípulos.
Esperaré, pues, a Jehová, el cual escondió su rostro de la casa de Jacob, y en Él confiaré.
He aquí, yo y los hijos que me dio Jehová somos por señales y presagios en Israel, de parte de Jehová de los ejércitos, que mora en el monte de Sion.
Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos?
¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido.
Y pasarán por la tierra fatigados y hambrientos, y acontecerá que teniendo hambre, se enojarán y maldecirán a su rey y a su Dios, levantando el rostro en alto.
Y mirarán a la tierra, y he aquí tribulación y tinieblas, oscuridad y angustia; y serán sumidos en las tinieblas.”
¿Qué dice de quienes no confían en Dios? ¿De los que no son discípulos? “¡Que no tienen Ley ni Testimonio, no les ha amanecido, pasarán por la tierra fatigados, hambrientos, en su hambre se enojarán y maldecirán al gobierno y a Dios, se ensoberbecerán más, y serán testigos de mucha tribulación, angustia, tristeza, ignorancia y tinieblas!” ¿Estoy inventando?
¡Venid, Hijos! Dice El Pasaje que leímos al principio y es como una reunión familiar en la sala o alrededor de una mesa para negociar. Se nos hace la pregunta y se nos comunican las condiciones para ser bendecidos, para que nos vaya bien y tengamos verdadera satisfacción.
“¿Quién es el hombre que desea vida, Que desea muchos días para ver el bien?

Guarda tu lengua del mal.
Y tus labios de hablar engaño.
Apártate del mal,
Haz el bien
Busca la paz
y síguela.
Los ojos de Jehová están sobre los justos, Y atentos sus oídos al clamor de ellos.
La ira de Jehová contra los que hacen mal, Para cortar de la tierra la memoria de ellos.
Claman los justos, y Jehová oye, Y los libra de todas sus angustias.
Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu.
Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas le librará Jehová.
El guarda todos sus huesos; Ni uno de ellos será quebrantado.
Matará al malo la maldad, Y los que aborrecen al justo serán condenados.
Jehová redime el alma de sus siervos,
Y no serán condenados cuantos en Él confían.”

Para que haga una buena historia de su vida, para que no llore si se entera que va a morir pronto o para que no se entristezca demasiado cuando alguien parte con Cristo, debe vivir en Cristo cada episodio de su vida, intensamente.

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