UN MUCHACHO DIFERENTE

1 Samuel 2:11-12; 2:17-24; 2:26 y 3:1-4 “Y Elcana se volvió a su casa en Ramá; y el niño ministraba a Jehová delante del sacerdote Elí. 12 Los hijos de Elí eran hombres impíos, y no tenían conocimiento de Jehová. (…) 17 Era, pues, muy grande delante de Jehová el pecado de los jóvenes; porque los hombres menospreciaban las ofrendas de Jehová. 18 Y el joven Samuel ministraba en la presencia de Jehová, vestido de un efod de lino. 19 Y le hacía su madre una túnica pequeña y se la traía cada año, cuando subía con su marido para ofrecer el sacrificio acostumbrado. 20 Y Elí bendijo a Elcana y a su mujer, diciendo: Jehová te dé hijos de esta mujer en lugar del que pidió a Jehová. Y se volvieron a su casa. 21 Y visitó Jehová a Ana, y ella concibió, y dio a luz tres hijos y dos hijas. Y el joven Samuel crecía delante de Jehová. 22 Pero Elí era muy viejo; y oía de todo lo que sus hijos hacían con todo Israel, y cómo dormían con las mujeres que velaban a la puerta del tabernáculo de reunión. 23 Y les dijo: ¿Por qué hacéis cosas semejantes? Porque yo oigo de todo este pueblo vuestros malos procederes. 24 No, hijos míos, porque no es buena fama la que yo oigo; pues hacéis pecar al pueblo de Jehová. (…) 26 Y el joven Samuel iba creciendo, y era acepto delante de Dios y delante de los hombres. 3:1 El joven Samuel ministraba a Jehová en presencia de Elí; y la palabra de Jehová escaseaba en aquellos días; no había visión con frecuencia. 2 Y aconteció un día, que estando Elí acostado en su aposento, cuando sus ojos comenzaban a oscurecerse de modo que no podía ver, 3 Samuel estaba durmiendo en el templo de Jehová, donde estaba el arca de Dios; y antes que la lámpara de Dios fuese apagada, 4 Jehová llamó a Samuel; y él respondió: Heme aquí.”

Samuel era un niño que nació producto de un milagro. Por esta razón, Ana, su madre lo consagró para que viva en el templo. En ese ambiente fue criado Samuel. Creció con un sentido de pertenencia a la casa de Dios.
Se atrevió a ser santo a pesar del pecado de la gente que lo rodeaba.
Nunca será una excusa decir que otros lo hacen o que actúas por la presión de los demás.
Samuel no se dejó influenciar sino que su vida afectó a otros, su fama creció en el pueblo y supo permanecer firme en sus convicciones.
La convicción trae compromiso, y el compromiso sentido de pertenencia.
En Israel, la lámpara del templo siempre debía permanecer encendida y a causa de la indiferencia, se estaba apagando. Pero antes que eso sucediera, Dios llama a Samuel.
El Señor vio a Samuel como alguien diferente, acepto delante de Él y de los hombres.
Muchas veces la única Biblia que leerán las personas, será nuestra vida, nuestro testimonio.
Hoy en medio de tanto pecado y maldad, Dios te llama para que hagas historia y afectes a otros con tu integridad. Él te está preparando, formando tu carácter, porque su propósito es que unjas a la próxima generación que matará gigantes.
Samuel era definido en lo que creía.
Lo que marcará la diferencia, es cuanta presencia de Dios haya en tu vida, para que tengas luz y entiendas su propósito.
Que el amor por su presencia te forje un carácter, que te lleve a permanecer.
Samuel era diferente porque la presencia de Dios había traído gracia sobre él.
Ama la presencia de Dios, invierte tiempo en Él.
El tiempo de la juventud es para crecer de manera integral, delante de Dios y de los hombres. Capitaliza todas las fuerzas y el potencial que te dio.
Dios llamo a Samuel siendo un joven, porque el llamado viene en momento de inmadurez, por eso es importante que tengas cobertura. Samuel permaneció junto a Elí, no se rebeló.
Cuando una palabra de Dios se te mete dentro, entonces eres preservado para el propósito que Dios tiene contigo.

Si honras a Dios, Él te honrará también.