VERSOS JUDEOS

VERSOS JUDEOS
Primera entrega

Y donde los cedros son de la fama,
El Líbano, crecido es, como de santidad,
Por demostrar de un Dios que es solo quien ama.
Desde el principio, entre los montes
Y omnipotencia, por ser buen creador, con presencia.
Artífice del respeto en su máxima esencia
Y donde la consulta fue hagamos
A la semejanza más especial,
Al varón y a la hembra, porque amamos.
Y se recogieron primogénitos frutos.
Y pronto los partos fueron dolores.
Y donde en envidia comenzaron incautos
A hacer asesinato de muerte impronta.
Cunado ya Abel por insospechado odio
Fue muerto por venganza que aún remonta.

Y ordenó la norma de hermano a hermano,
Sin irritar de ojos, sin avaricia ni pecado,
Y sin engaño que despreviniese dolor en vano,
Con tinieblas que fueron ordenadas por motivo,
Para que la luz cerniera bondad,
En noche que al sol haría fugitivo.
Juicio en primera semejanza activa

Panderos y palmas para historia preparada,
Que aún sin lamentaciones por nacidas
Es niña y a la vez señora elegida.
Y es pueblo y ciudad y capital y nación,
Generaciones múltiples en prósperas hazañas,
Cantos en desiertos siempre en revelación.
Y el oir de los cielos siempre despiertos
Para los que son siempre hijos visionados
Que por espera, son de oídos abiertos.
Donde empezó el hablar de un Dios Padre,
Y por majestad a niña engrandecida.
Sabedor de respuestas hasta en entrañas de madre.
Israel de entendimientos por sagrados
De presentes y limitados holocaustos,
Y de asamblea que convoca a ecos alzados.
El alma desde génesis no está escondida
E hizo conciencia al árbol del bien y del mal
Junto a un paraíso de fruta emblanquecida,
Donde eran lavados los sueños de las obras
Y multiplicadas las palabras en oraciones,
Al principio libres de penas y zozobras.
Y para ser gente fiel en mundo creado
Sin homicidas pensamientos ni hurtos,
Y en donde lanas fueran de tenso arado.
El buen juicio con el eterno se basaría
Para mezclar colores en paletas limpias
De azules que el firmamento envasaría
Para aguas que lloviesen en trigales,
Creando el orden para las estaciones
De primaveras a los inviernos leales.
Se idearon las nieves para las montañas,
Los fríos para que callasen los colores,
Y aguas para que no se secasen las cañas.
Arenas para desiertos majestuosos,
Ríos para engrandecer pequeñas fuentes,
Lirios para señorear con gorriones preciosos.
Y se usaron trompetas angelicales
Para a niños hebreos guiar en juegos
Y hacer de fuerte Sansón, y en legales
Enfrentamientos, por Salomónicos
Brindarían las recetas de justicia
Para hacer de paz pueblos Abrahínicos
Que con celestes estrellas multiplicarían
Semillar a multitudes tradiciones
Con descanso bajo olmos que darían
Posturar del no avergonzar de voz serena,
Que escogió en brazos, como a niño pequeño,
A un Job, varón al que se le cambió la escena
Para ser llamado hijo de crianza en fe dada,
Y donde aquel día el buey contentó
A su dueño, por su cabeza postrada
Reverente por animal en sabiduría,
De instinto, que conoció la obediencia,
Trabajando para quitar al hombre la penuria.
Israel dueño del primer entendimiento
Donde te dicen perfumada por perfumista
Como mujer no agraviada en desaliento.
Amparada con bozales para sus animales,
Regida para defender murallas imposibles,
Siete veces enamorada por estrellas celestiales.
Y tu Jerusalén primera y prostrera
Con los montes como azucarados
En flores de olor como princesa certera.
Con saborear de pequeños jazmines,
Por el tacto de nariz enseñada
A medir los cantos en primeros maitines.
Donde corren, dicen, los collados y valles
A la zarza que el divino ha sellado
Y las gentes buscan, como luces en las calles.
Frases ya inclinadas de hombres cansados,
Por ídolo sin montura ni caballo,
Ni mano que al abrazar tenga dedos.

ANTONIO MARTINEZ DE UBEDA LINDEN