VIVA eL rEY

¡VIVA eL rEY! Por: Jonathan Bravo
Cita Bíblica: 1 Samuel 10:24-27
“Y Samuel dijo a todo el pueblo: ¿Habéis visto al que ha elegido Jehová, que no hay semejante a él en todo el pueblo? Entonces el pueblo clamó con alegría, diciendo: ¡Viva el rey!
Samuel recitó luego al pueblo las leyes del reino, y las escribió en un libro, el cual guardó delante de Jehová.
Y envió Samuel a todo el pueblo cada uno a su casa. Saúl también se fue a su casa en Gabaa, y fueron con él los hombres de guerra cuyos corazones Dios había tocado.
Pero algunos perversos dijeron: ¿Cómo nos ha de salvar éste? Y le tuvieron en poco, y no le trajeron presente; mas él disimuló.”
Casi todos los personajes de La Biblia son simbólicos, ya sea por el significado de su nombre o por las características de su personalidad y actitudes que demostraron hacia Dios y hacia la gente que les rodeó. Así que lo que haremos hoy, será permitirle al Espíritu Santo revelar a cada uno, ciertas cosas que debemos atender para ajustar más nuestra vida al Reino que ya ha establecido en nuestro ser interior.
Los dos primeros reyes de Israel representan el reino del Yo y El Reino del Cielo. Saúl y David entonces pueden representar muy bien a nuestro Yo natural y a Jesucristo gobernando nuestra vida. (El YO siempre quiere el primer lugar) ¿Qué le parece? Casi nadie habla de esto y los que lo hacen casi siempre “le dejan todo a Dios” y en ese caso uno tendría que desaparecer.
Patriarcas, Profetas, Jueces, Reyes, Apóstoles, estoy hablando de la gente de Dios, la gente sometida a la revelación que tuvieron del Señor, Su Palabra y Su Voluntad. Todos ellos imprimieron fuertemente las características muy individuales de su propia personalidad, en la función y ministerio que desempeñaron.
“…el que se une al Señor, un espíritu es con Él.” 1 Corintios 6:17
Ya tenemos el primer parámetro dado en La Palabra: “Unirnos al Señor” miren hermanos, Jesús mismo, el carácter perfecto, fue templado por la obediencia y demostró absolutamente su identidad humana. Nunca ha habido nadie como Él. ¿Pero qué significa?
“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” Gálatas 2:20
Hay un dicho en hebreo sobre Saúl: "Fue a buscar unas burras y se encontró con un reino". En sicología se dice que el ello, el yo y el súper yo (id, ego and súper-ego en inglés) son lo que uno cree que es, lo que uno es y lo que a uno le dicen que es, respectivamente. (al súper ego se le identifica como un niño de 6 0 7 años) Es algo complicado para explicarlo aquí, pero le compartiré algo de poesía que seguro entenderá.
[Soliloquio: Fragmento de La vida es sueño]
Pedro Calderón de la Barca
Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?
Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

Todos los mexicanos se saben una canción que cantan con mariachi. Cantan: “¡Pero sigo siendo el reeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeey!” y mientras sigan creyéndose el rey y cantando eso, estarán en una condición muy peligrosa respecto de la Salvación porque para ser salvado, uno debe reconocer a Jesucristo como Señor y Rey, mirarse a sí mismo quebrantado por el pecado, sucio e indigno delante de Dios, arrepentirse de haberle fallado al Señor, a uno mismo y a los demás y abdicar el trono. Jeremías 10:23 dice:
“Conozco, oh Jehová, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos.”
Wayne Myers dice: “Cuando la cabeza se hincha, la corona se achica” ¡Allí está El Mensaje! La manera para poder descubrir ese potencial llamado “el Yo” con todos sus problemas, equivocaciones y limitaciones, le invito a mirar con detalle la vida del rey Saúl. Solamente le pido un favor ¡En ningún momento olvide que representa al ego!
Saúl (su nombre significa “aquel que es solicitado”), un joven apuesto y de elevada estatura (Por el ego uno pone mucha atención en la apariencia y aspectos puramente naturales), andaba con un siervo buscando algunas de las asnas de su padre. Después de 3 días sin resultados, el siervo sugirió que consultaran al "vidente" refiriéndose a Samuel. Aunque quizá Saúl había oído hablar de él, no lo conocía personalmente (1 Samuel 9:18), y temía visitarlo sin un obsequio (v 7). Entretanto, el profeta había recibido instrucciones de parte de Dios que vendría un benjamita a quien debía ungir como rey. Cuando Saúl llegó, recibió definidamente La Palabra de que el visitante era el hombre que gobernaría sobre el pueblo de Dios. Samuel lo encontró junto a la puerta de la ciudad, le aseguró que las asnas ya habían sido encontradas y lo invitó a quedarse esa noche para participar de una cena ritual. Saúl pasó la noche con Samuel como huésped del profeta, y a la mañana siguiente éste lo ungió en secreto y le profetizó ciertos incidentes que le ocurrirían en su camino a casa, que acontecieron tal como habían sido anunciados. (1 Samuel 10) Además, le indicó que debía ir a Gilgal y esperarlo allí 7 días, al final de los cuales recibiría instrucciones adicionales. Nada más se nos dice acerca de esa reunión celebrada en Gilgal, y Saúl no le dijo a nadie que había sido ungido rey (1 Samuel 9:1-10:16). Tan pronto como Samuel supo quién iba a ser el nuevo rey, convocó a toda la nación para que se reuniera en Mizpa, quizá la moderna Tell en-Natsbeh, donde públicamente se echaron suertes para confirmar a Saúl como el soberano. Cuando éste -que se había escondido, pero cuyo escondite se descubrió- (Asi es el Yo, individualista y miedoso) fue finalmente presentado ante el pueblo como el elegido de Dios, la mayoría se sintió satisfecha. Tal vez el hecho de que perteneciera a la menor de las tribus haya facilitado esa aceptación. Pero hubo quienes manifestaron disconformidad. (Y Saúl se hizo de la vista gorda, disimuló. Así es el ego, “nada es más para mí que yo mismo”) El joven rey no asumió inmediatamente el trono, sino que se fue a casa (1 Samuel 10:17-27), probablemente a la espera de una ocasión oportuna cuando sus servicios y su gobierno fueran necesarios para el país. Es posible también que haya considerado prudente ver si era posible vencer pacíficamente la oposición hacia él y su tribu, antes de comenzar activamente su gobierno. Pronto surgió la oportunidad de manifestar sus condiciones de líder. La ciudad israelita de Jabes de Galaad sufrió el asedio de Nahas, rey de los amonitas, y algunos mensajeros de Jabes vinieron a Gabaa para informar acerca de las humillantes condiciones de rendición que les había impuesto. Su súplica para que se los ayudara velozmente sacudió el alma de Saúl. De nuevo sintió que El Espíritu descendía "poderosamente" sobre él, e impulsado por la compasión que le inspiraban los galaaditas, lanzó una campaña nacional para que la gente se reuniera detrás de "Saúl y Samuel" para la liberación de Jabes. Como resultado de ello, 330.000 hombres armados cruzaron el Jordán junto con Saúl y derrotaron a los amonitas. Al demostrar tan claramente su popularidad para el trono, Saúl fue proclamado rey unánimemente y entronizado con solemnidad en Gilgal (1 Samuel 11).
Pablo le asigna un total de 40 años al reinado de Saúl (Hechos 13:21,22) como así también Josefo el historiador Judío del primer siglo. Pero mire como se refiere a el “Entonces ellos pidieron un rey, y Dios les dio a Saúl, hijo de Cis, varón de la tribu de Benjamín, durante cuarenta años. Después de quitarlo, les levantó por rey a David, del cual Dios también testificó y dijo: HE HALLADO A DAVID, hijo de Isaí, UN HOMBRE CONFORME A MI CORAZON, que hará toda mi voluntad.” (Dice que Saúl no complació a Dios y El lo quitó)
Saúl tenía un ejército estable de 2.000 soldados que estaban bajo su mando personal, acuartelados en Micmas, en la zona de las colinas de Betel, y 1.000 hombres más estacionados en Gabaa, la capital a las órdenes de Jonatán, el príncipe heredero. Este había derrotado a una guarnición filistea en las cercanías de Gabaa, pero, consciente de que sus enemigos tomarían represalias, Saúl convocó a la nación a las armas y designó Gilgal como el punto de reunión, porque Samuel le había prometido encontrarse con ellos allí. Esperó 7 días, pero Samuel no llegó, pues tal vez demoró su viaje con el fin de probar la obediencia a Dios y la fe en Él (El YO es más que solo el primer pronombre), no sólo de Saúl sino también del pueblo. Cuando el rey verificó que las deserciones se estaban produciendo en cantidades crecientes, y que el miedo se iba apoderando de los que quedaban, asumió por su cuenta la responsabilidad de ofrecer sacrificios, tarea que le incumbía sólo a los sacerdotes. Samuel llegó casi inmediatamente después y lo reprendió por este acto apresurado, y le dijo que por causa de su desobediencia y de su falta de confianza en Dios, sus descendientes no ocuparían el trono (1 Samuel 13:2-14). La batalla, que se libró después de este incidente, terminó en victoria para Israel. Jonatán, gracias a un acto de valor, puso en fuga a un grupo de filisteos; esto llenó de terror al grueso del ejército enemigo. Saúl aprovechó esta situación y expulsó a los filisteos del territorio israelita. El rey, evidentemente, era partidario de una estricta disciplina, porque cuando Jonatán sin saberlo desobedeció una orden suya, quebrantó el ayuno, estuvo dispuesto a quitarle la vida (Eso se llama egolatría) El joven se salvó sólo porque el ejército lo impidió (1 Samuel 13:15-14:46). Saúl dirigió otras campañas militares con brillantes resultados (1 Samuel 14:47, 48). Durante una de ellas incurrió en un acto de desobediencia que le puso el sello a la decisión divina de rechazarlo como rey. Se le había ordenado destruir a los amalecitas y sus posesiones para cumplir una maldición pronunciada por Dios contra ellos por haber combatido contra Israel en el desierto de Refidim (Exodo 17:8-16). Saúl cumplió la orden a medias, porque preservó parte del ganado para “ofrecer sacrificios” en Gilgal, según dijo, y también a su rey, Agag. Por esta desobediencia a un mandamiento expreso, Samuel afirmó que Dios ya no lo consideraba más como el legítimo gobernante de su pueblo (1 Samuel 15). “Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a Las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste La Palabra de Jehová, Él también te ha desechado para que no seas rey.” (Resaltan 15:22,23) (El Egoísmo es el inmoderado amor de si mismo, que hace pensar solo en el interés personal) Poco después Samuel ungió a David, el pastorcillo, para que fuera el futuro rey de la nación (1 Samuel 16:1-13).
El Espíritu de Dios se apartó de cuando se le rechazó como rey, y un espíritu maligno periódicamente tomaba posesión de él. En el afán de sustraerlo de sus ataques de melancolía, sus servidores le presentaron al joven David, a quien habían elegido para tocar el arpa delante del rey (1 Samuel 16:14-23). Al principio Saúl le tomó afecto, (el YO no ama al prójimo como a sí mismo) pero este sentimiento pronto se convirtió en envidia y temor cuando David -que había dado muerte a Goliat, y había logrado gracias a ello una victoria de los israelitas sobre los filisteos- fue aclamado por las doncellas de Israel como el mayor héroe nacional (17:1-18:9). Sus celos, su amargura y su envidia lo impulsaron a atentar contra la vida del joven. Primero trató de matarlo con su lanza, y después intentó que muriera en escaramuzas contra los filisteos (18:10-30). Santiago no era sicoanalista, era un Apóstol Cristiano pero dijo: “Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa.” (Santiago 3:16) Cuando resultó evidente que Saúl no iba a detenerse ante nada en sus esfuerzos para destruirlo, David huyó, dejó a su esposa Mical, y pasó años como fugitivo en diferentes partes del país, mientras el rey perdía su tiempo y sus energías tratando de alcanzarlo para darle muerte (capítulos 19-27). La insensata enemistad de Saúl contra David privó a Israel del mejor comandante de su ejército y de muchos valiosos soldados que se exiliaron, lo que causó el descuido de la defensa del reino. Como resultado, la nación se debilitó y se produjo una nueva invasión de los filisteos, que esta vez acamparon en Sunem, cerca del valle de Jezreel. Saúl levantó su campamento en las laderas del monte Gilboa (28:1, 4). El atemorizado y melancólico rey estaba lleno de malos presentimientos, y se fue de noche a Endor a consultar a una médium espiritista. Algún tiempo antes, por orden divina, había expulsado del país a los que practicaban tales artes, puesto que eran instrumentos de los malos espíritus (28:3; compárese con Levítico. 20:27; Deuteronomio. 18:10-14). Pero ahora, ya que Dios lo había abandonado y estaba poseído de uno de ellos, sintió que debía procurar la ayuda de esos agentes del diablo. (El ego es voluble, no es confiable) Pidió a la médium que Samuel, que había fallecido un tiempo antes y no se había comunicado con él en los últimos años de su vida, viniera para aconsejarlo. La médium dijo ver a un anciano que subía de la tierra, y Saúl supuso que era el profeta. El espíritu le predijo que moriría al día siguiente (1 Samuel 28:5-25). La batalla que se libró entonces les resultó adversa a los israelitas: 3 hijos de Saúl murieron y él mismo fue gravemente herido. Para evitar que lo capturaran, le pidió a su escudero que le diera muerte. Cuando éste rehusó, Saúl se echó contra su espada y así puso fin a su vida (orgullo mortal) Poco después los filisteos lo decapitaron y colgaron su cuerpo y los de sus hijos en el muro de la ciudad de Bet-sán; además, pusieron sus armas en el templo de Astarot. Pero los habitantes de Jabes, al recordar cómo los había librado de los amonitas, los sacaron de noche y los sepultaron con honores en Jabes (31:1-13). Cuando las noticias de la muerte de Saúl llegaron a David, hizo duelo por él y por su amigo Jonatán, y compuso una hermosa elegía (2 Samuel 1:17-27). La monarquía tuvo en Israel un lamentable comienzo, Saúl empezó su reino como un gobernante magnifico, pero su actitud independiente lo condujo a repetidos actos de desobediencia, que lo alejaron cada vez más de Dios, (quedó sin descendencia, excepto por un hijo de Jonatán, mefiboset quien era paralitico. Así es todo lo que nace del ego, espiritualmente hablando. Finalmente se descubre que es imposibilitado para hacer nada ¡Gracias a Dios por David quien se llevó a palacio a Mefiboset y comía con él todos los días! (2 Samuel 9:10,13) Esa es una figura muy hermosa de la salvación, hasta que uno se reconoce incapaz de nada, Jesus nos rescata y cena con nosotros y al vivir en su Presencia comienza el nuevo diseño de hacernos parte del Reino de reyes, sacerdotes y gente santa) Pero a Saúl, sus rebeliones y terquedades finalmente lo llevaron a un fin triste y vergonzoso.
El Remedio para dejar de vivir de esa manera natural es entregar el trono, entregar la vida a quien sí es capaz de gobernarla. ¿Qué es entregar la vida a Jesucristo? Millones de personas en el mundo creen que es repetir una oración de mero trámite. ¿Qué piensa usted? Y ¿Qué dice Dios? ¡Esos millones están mal informados y la mayor parte de ellos están perdidos! Que es entregar la vida a Cristo? ¿Usted ya la entregó? ¿O es de los muchos que dicen que se entregaron ¡y ni le han dado nada!? ¿Qué Espíritu gobierna su vida?
Un hijo de Dios no debe desaparecer para que Cristo reine en su vida, estamos hartos de gente que dice y hace cosas sin ningún sentido, es más, se han construido verdaderas doctrinas anti Bíblicas respecto a eso. Mucha gente está supuestamente liberando y siendo liberada, muchos predicadores y gurús modernos hacen ciertos conjuros, amarres y rituales para hacerle creer a la gente que con eso serán bendecidos. Escuche bien por favor: ¡Eso es más fácil! Pues no requiere señalar la responsabilidad real del ser humano con Dios. Pero ¿Sabe usted la verdad? ¡No hay sustituto para el arrepentimiento del pecado! ¡No hay sustituto para la Fe en Jesucristo: Muerto, sepultado y resucitado! ¡No hay sustituto para la disciplina, orden y la responsabilidad de cada uno de nosotros! ¡No se puede echar fuera la carne y crucificar a los demonios! ¡Hay que echar fuera los demonios pero crucificar la carne! ¡Eso, aquí y en China, y en todos los idiomas, se llama entregarse a Cristo y convertirse a Él!

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